Una mentalidad ganadora – Blog de Empléate
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Una mentalidad ganadora

La persona con mentalidad ganadora considera que el éxito o la victoria, así como el fracaso y la derrota, son simples caprichos del destino siempre que se entiendan como eventos o sucesos. No siempre tienen una relación causal o se explican racionalmente.

Es usual que el fracaso se presente muchas veces a pesar de los esfuerzos por evitarlo, y la victoria aparece donde no había fundamentos para esperarla. Por esto el hombre con mentalidad ganadora cambia su concepción de la victoria y en lugar de considerarla un evento la lleva a la dimensión personal de las percepciones y el entendimiento. Convierte el éxito en sujeto en vez de objeto: no busca la victoria, él es victorioso, no busca el triunfo, él es triunfador. De esto se trata la mentalidad ganadora.

El hombre con mentalidad ganadora considera que la victoria es una consecuencia, no un objetivo

Las personas con mentalidad ganadora no interpretan el éxito como algo que se construye en el “exterior”. Para ellos el éxito es producto natural de lo que hacen, un proceso que se inicia en el interior y termina materializándose afuera. Primero se sienten ganadores y luego consideran el resultado de sus acciones.

¿Esto quiere decir que estas personas ganan siempre? Por supuesto que no, pero se sienten siempre ganadores, y esta es una diferencia profunda con aquellos que entienden la victoria como una posibilidad por la que debe empeñarse todo esfuerzo.

La diferencia entre una persona que gana y una con mentalidad ganadora, es que esta última se siente exitosa antes que se evidencie el resultado y a pesar del carácter que tenga éste. Quién gana califica eventos, el ganador se califica a sí mismo. La persona con mentalidad ganadora se considera producto del éxito y productora de éxitos.

El hombre con mentalidad ganadora invierte recursos y esfuerzos en sí mismo antes que en la búsqueda específica de la victoria

Si la mentalidad ganadora es el sujeto y la victoria el objeto, entonces toda inversión que se destine al sujeto concluye por ayudar a la consecución del objetivo.

El ganador no solo se siente como tal, también se trata como tal, actúa como tal, habla como tal, escucha como tal. Y esto no solo ayuda en el producto final (la victoria), constituye sobre todo una retroalimentación que refuerza las convicciones. Ésta es la mayor inversión que efectúa el ganador en sí mismo: sembrar por donde va sentimientos y actitudes de éxito para cosechar resultados propicios.

Para el hombre con mentalidad ganadora no existe la derrota, solo la oportunidad para superarse

Dicen los virtuosos que la realidad como tal no existe y que todo depende de la percepción que se tenga de las cosas. Desde el momento en que un día lluvioso es interpretado por una persona como molesto y otra lo considera “estimulante”, la “realidad” es una función de quien la observa.

Así que tenemos que la persona con mentalidad ganadora interpreta la derrota como una experiencia positiva. Este minúsculo detalle tiene trascendencia. Es diferente entender el triunfo y la derrota como hechos o entender la victoria como consecuencia de lo que se es y la derrota como un evento promisorio, en cuanto proporciona la oportunidad de enriquecer el conocimiento y la experiencia.

La mentalidad ganadora no interpreta la vida con puntos de partida y de llegada

Si la existencia tiene un punto de partida habrá que considerar que esta se explica en el nacimiento, y si tiene un punto de llegada el punto será la muerte. Ni uno ni otro definen la vida. Lo que importa es aquello que sucede mientras se plantean partidas y llegadas.

La mentalidad ganadora es Conservadora. No asume riesgos en función de recompensas inmediatas

Para la mentalidad ganadora no existe el corto plazo porque es el verdugo de los impacientes. Los ganadores se ajustan a ese principio estratégico que establece que “la invencibilidad radica en la defensa y la posibilidad de victoria en el ataque”.

Esto obliga a ser conservador, hasta el punto que las condiciones se presenten favorables para actuar con el menor riesgo posible. ¿De qué otra forma se puede tener un registro positivo de victorias? La mentalidad ganadora no tiene nada que ver con grandes visiones, genialidad, “iluminación” o intuición. El ganador se parece más a la tortuga de la fábula que a la liebre.

La mentalidad ganadora reconoce la virtud del trabajo y rechaza la participación del azar

Acudamos a Napoleón, quien sobre esto decía: “La ciencia militar consiste primero en calcular bien todas las oportunidades, y después tomar en cuenta exactamente, casi matemáticamente, el azar. El azar sigue siendo pues un misterio para las mentes mediocres”.

No existe ninguna promesa sin la existencia de esfuerzo y trabajo, más allá de cómo se piense o entiendan las cosas en la vida. El ganador no es lo mismo que el afortunado, como bien podrá atestiguarlo el corredor que atraviesa la meta.

La fortuna visita a quienes no la esperan, la victoria en cambio, es compañera de trabajo del hombre exitoso.

Por: Reiter

Fuente: DeGerencia

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