¿Has tenido conversaciones laborales incómodas? – Blog de Empléate
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¿Has tenido conversaciones laborales incómodas?

En la rutina del día a día, sobre todo en el entorno laboral, es usual que nos enfrentemos a momentos que pueden resultar incómodos o difíciles, ya sea porque suponen un reto o proyecto importante, porque la temática es dura de abordar, porque puede tener diferentes puntos de vista o hasta porque nos desafían personalmente desde el punto de vista de la emocionalidad.

Lo más seguro es que te haya pasado y por eso es fundamental hacer lo necesario para perder el miedo a entablar conversaciones difíciles, preparándote antes de tenerlas.

Las conversaciones incómodas pueden ir desde hacer una petición, tener una charla o incluso tener un intercambio de ideas con tus superiores, situaciones que sin duda pueden convertirse en una experiencia de la que muchos preferirían no participar, ya sea porque ponen en juego las creencias, los enfrentan a valoraciones personales, crean escenarios y se cargan de expectativas que llevan a transformar una conversación en un momento tenso.

Es algo habitual, pero no lo normalices

Aunque se trate de una instancia de retroalimentación laboral como en cualquier otra conversación difícil o incómoda, es común sentir miedo y nervios. Sin embargo, que sea algo habitual, no quiere decir que se debe normalizar. Existen maneras de prepararte y ganar confianza y seguridad al momento de tener una de estas charlas.

En esta oportunidad te dejamos algunas recomendaciones para hacer frente a esas conversaciones incómodas, aprender y sacarles el mejor provecho. Hazte estas preguntas:

¿Quién eres hoy frente a esa situación?

Una vez que tengas tu respuesta, avanza y pregúntate: ¿quién necesito ser para afrontar esta conversación? Este es el momento de plantear y validar lo que tienes y lo que no tienes, si estás preparado o todavía no para esa conversación.

Revisa tus creencias, por ejemplo, ¿qué creo hoy de mí?; ¿qué creo hoy de este trabajo? y ¿qué necesito creer para lograr lo que deseo?; ¿estas creencias que tengo me sirven para lo que yo quiero conseguir?; si no me sirven, ¿qué creencias tengo que descartar y cuáles empezar a trabajar?

¿Qué quieres que pase con esto?

Esta pregunta tiene un propósito. ¿Qué quieres que pase ante este proyecto, esta situación que te presenta un desafío? ¿Qué quieres que pase con esta conversación? Los objetivos pueden ser tan diversos y todos pueden ser válidos: te quieres poner de acuerdo con el otro, quieres pedir un aumento, terminar la relación laboral, que te aprueben el proyecto, etc.

¿Cuáles son tus innegociables?

Conoce tus límites, eso te permitirá saber hasta dónde ceder en una negociación. Una conversación abre varias opciones, entre ellas la posibilidad de acercar posiciones para ponerse de acuerdo, es decir, negociar. Para poder hacerlo de un modo efectivo, tienes que ir seguro de cuáles son tus innegociables y qué límites no estás dispuesto a pasar. De lo contrario, corres el riesgo de haber echado a perder una oportunidad valiosa.

¿Cuáles son los obstáculos que se pueden presentar?

Todos esos obstáculos que pueden aparecer cuando quieres que algo suceda. Aunque en ocasiones puedan presentarse situaciones de las que no tienes ningún tipo de conocimiento, es recomendable que hagas una lista de posibles escenarios que se pueden presentar en el camino, para que no te sorprendan.

¿Qué es lo que puedes hacer para minimizar los impactos si un obstáculo se presenta?

En el caso de que quieras pedir un ascenso laboral y uno de los obstáculos que crees que pueden surgir es que te den el nuevo puesto, pero sin aumento de sueldo, es importante que estés preparado para afrontar esa negociación y que sepas si estás dispuesto a aceptar esa condición o no para obtener ese ascenso. Un buen ejercicio es que, por cada obstáculo, pienses en tres posibles soluciones para demostrar apertura a la negociación, sin traspasar tus propios límites.

Por GGBA

Fuente: https://bit.ly/3SoNlpZ

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