¿Y tú, has llorado en la oficina? – Blog de Empléate
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¿Y tú, has llorado en la oficina?

Una vez que vamos creciendo y nos hacemos adultos el llorar, a los ojos de la sociedad, se toma como un signo de debilidad y vulnerabilidad, al punto que, si alguien se atreve a hacerlo, ya sea en el trabajo o en un lugar público, generalmente termina lapidado y visto como alguien con problemas emocionales, demasiado sensible o hasta con falta de carácter. Pero, ¿realmente esto es así y llorar en público o en una oficina puede afectar la profesionalidad de una persona?

En la actualidad se trata de un debate con opiniones diversas, pues hay quienes aseguran de manera férrea que las lágrimas se deben evitar al máximo, aunque la realidad golpee de manera dura; mientras que otros defienden el hecho de poder expresar ese tipo de emociones a través del llanto, desmitificando así el tabú existente, sobre todo cuando se habla de los hombres que se toman este tipo de “libertades”.   

Cuando hablamos de escenarios empresariales, el tema se torna un poco más complejo, ya que usualmente se toma desde los estereotipos de género, por ejemplo, cuando una persona llora en la oficina generalmente se toma como flaqueza, falta de competencia y fragilidad, sin embargo, podría “personarse” si las lágrimas provienen de una mujer, pero, si se trata de un hombre es algo que prácticamente lo mandaría a la horca. 

Según una investigación realizada por la autora Anne Kreamer, para su libro It’s Always Personal: Emotion in the New Workplace, 41% de las mujeres admiten haber llorado alguna vez en su trabajo, mientras que tan solo un 9% de los hombres reconocen haberlo hecho. “Esto se debe a que, socialmente a los hombres no se les valida la emoción de la tristeza; del mismo modo que a las mujeres, no se les reconoce la rabia al asociarla con histeria. Afortunadamente, estos estereotipos han ido cambiando, pero hay que seguir transformándolos”, explica Marcela Valle Cuéllar, psicóloga logoterapeuta, tallerista y conferencista.

Es importante recordar que el llanto es un proceso natural que permite expresar diversas emociones como la tristeza, felicidad, rabia, frustración, impotencia y miedo, es parte de estar vivos, por lo que en un ambiente laboral no se puede desconectar la emocionalidad, ya que el entorno está conformado por personas que sienten y padecen. Es casi inhumano pedirles a las personas que eviten llorar durante su estadía en el trabajo, pues todos tenemos sentimientos y nada de negativo hay en compartirlos

Entonces, ¿está bien llorar en la oficina?

En primer lugar, es necesario comprender que llorar forma parte de tener emociones, por ende, las emociones no pueden catalogarse como buenas o malas, lo que sí se debe catalogar como bueno o malo es lo que cada persona decide hacer con esas emociones, cómo decide usarlas consigo y con los demás.

El llanto es una emoción sentida que no debería negarse, lapidarse ni prohibirse. En su lugar es importante que, desde la crianza, se les enseñe a las personas a identificarlo, vivirlo y gestionarlo de manera catártica. Llorar en el trabajo puede ser una gestión adecuada y traer beneficios personales como liberar el estrés originado por la emoción, lo que impulsa la productividad, la comprensión y la consciencia de la realidad; además promueve la autoconfianza, autorregulación y autoconocimiento.

Llorar en la oficina puede contribuir a crear una cultura organizacional más fuerte donde haya empatía, compasión, solidaridad y una visión más integral del ser humano que permita fomentar relaciones más profundas y significativas, así como un mayor cuidado del compañero. Ver al llanto como una debilidad es seguir nutriendo los estereotipos culturales, transmitidos de generación en generación, que solo contribuyen a crear entornos tóxicos donde la inteligencia emocional es baja y hay mayores niveles de desconfianza. En la medida en que seamos capaces de reconocer nuestras emociones, podremos ser más empáticos y entender más a los demás.

Lograr el equilibrio también es fundamental, ya que se existe un llanto excesivo, constante y del que no se puede identificar la causa, dentro o fuera del trabajo; más que signo de armonía emocional, puede ser una señal de alarma sobre posibles desórdenes emocionales, como depresión o ansiedad.

Por GGBA

Fuente: https://www.actualidadlaboral.com.ve/seccion/detalles/llorar-en-la-oficina

Greasy BolanosGreasy Bolanos
Greasy Bolanos
1 Comment
  • Zaida M, Garcia L

    Es una catapsis interior y refleja que no somos robots.

    21 octubre, 2020 at 1:20 pm Responder

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