Cada 20 de julio se conmemora la llegada del hombre a la Luna, el único satélite natural de nuestro planeta Tierra. Hace 49 años la misión Apolo 11 de la NASA, coronaba su objetivo días después de su lanzamiento desde el Centro Espacial Kennedy de Florida. Partieron tres astronautas a bordo del transbordador Columbia en un viaje que duraría cuatro días y casi 7 horas. Se trataba del segundo viaje humano al satélite, el primero de ellos con alunizaje. Neil Armstrong, Edwin Aldrin y Michael Collins, fueron los astronautas protagonistas, los dos primeros pisaron la superficie lunar, mientras que el tercero permaneció en órbita sobre ellos.

La misión Apolo 11 surcó los más de 400.000 km que separan nuestro planeta de la Luna, disfrutando de una de las mejores visuales que algún ser humano podría tener de la Tierra. Se tomaron imágenes que se convirtieron en iconos de la fotografía, como la de las pisadas de Aldrin o las del planeta Tierra desde su satélite.

Más de 21 horas permanecieron en la Luna, de las cuales 2 horas y media las pasaron fuera del módulo de alunizaje explorando y recogiendo muestras mientras desplegaban el instrumental científico. Sin embargo, buena parte de sus acciones estaban ya premeditadas, como la de colocar la bandera de Estados Unidos y la conversación telefónica con el entonces presidente de Estados Unidos, Richard Nixon, además, dejaron una placa con una inscripción que decía: “Aquí hombres del planeta Tierra pisaron la Luna por primera vez, julio 1969. Vinimos en paz en nombre de la humanidad”.

Fue Armstrong quien diría la histórica frase: “Es un pequeño paso para el hombre y un gran paso para la humanidad”.

Emprendieron el regreso a la Tierra y cuatro días después, el Apolo 11 caía sobre el océano pacifico, donde lo esperaba un portaviones para recoger a la tripulación. Tuvieron un recibimiento triunfal y fueron aclamados como héroes.

Con la llegada de EEUU a la Luna se materializaba el sueño del presidente J. F. Kennedy, expresado el 12 de septiembre de 1962, en una charla pública en la Universidad de Rise: “Elegimos ir a la Luna antes de que acabe esta década”, dijo ese día, “no porque sea fácil, sino porque es difícil”.

Lo único que hizo posible que aquello sucediera fue el deseo profundo y verdadero de un hombre de conseguir alcanzar su sueño, llegar un día a acariciar la luna, y luchar sin rendirse.

 

 

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