Trabajemos la emocionalidad – Blog de Empléate
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Trabajemos la emocionalidad

Es probable que en algunos momentos lleguemos a sentirnos incapaces de manejar nuestras emociones de la mejor manera, sobre todo cuando se presentan situaciones de estrés o, sencillamente, cuando vemos que las cosas no salen como quisiéramos. Una de las primeras cosas que hay que comprender es que, ya por el hecho de ser humanos, es normal que tengamos emociones y que estas pueden cambiar de un momento a otro o que, incluso, lleguemos a actuar de manera impredecible o errática. Si bien es algo que no podemos evitar, sí es posible aprender a manejarlas para ser mejores emocionalmente hablando.

Existen ciertas habilidades que se pueden aprender y hacer de ellas un hábito con el fin de fortalecer la emocionalidad:

Aprender a pensar en tu pensamiento. Pareciera un juego de palabras, sin embargo, se refiere a que la persona sea capaz de ser consciente para analizar y evaluar con detenimiento lo que sucede dentro de su propia mente, ya sean los pensamientos, las emociones, creencias, estados de ánimo, expectativas y diálogo interno, entre otros aspectos. Esto no se da de la noche a la mañana y requiere de mucha dedicación y ganas de hacerlo, ya que la mayor parte del día nuestra mente está en piloto automático ante los que sucede en el día a día. Mientras más conectado estés con tu mente y tu interior, será mucho más sencillo poder elegir lo que deseas hacer, en lugar de solo reaccionar de manera automática a los factores externos, lo cual, generalmente, solo produce estrés y frustración emocional. Lo recomendable es hacer pausas diarias que te ayuden a observar qué pasa en tu mente, darte la oportunidad de actuar intencionalmente y con un propósito.

Enfocarse en el hoy. Cambiar el foco de nuestra atención, sin duda puede hacernos lograr grandes cambios. Cuando solo nos dedicamos a pensar en lo que no alcanzamos en el pasado o, por el contrario, lo queremos alcanzar en el futuro, es probable que vivamos llenos de tristeza y ansiedad. Por ejemplo, pensar en ese carro que queremos comprar, aun sabiendo que no poseemos la cantidad de dinero necesaria para hacerlo realidad, o querer bajar esos kilos de más de un día para otro, a sabiendas de que las cosas no funcionan así, solo hará que nos llenemos de ansiedad por eso que “no hemos logrado”. Este tipo de actitudes de querer vivir siempre en el pasado o en un futuro incierto no nos favorece y es algo que debemos modificar y pronto. Es importante tomar consciencia de que el contenido de nuestros pensamientos determinará el contenido de nuestros estados de ánimo. Es una labor de hormiguita que requiere de mucho empeño y disposición de querer cambiar las cosas para liberarte de patrones de pensamiento inútiles y de los sentimientos dolorosos que producen. Controlar la atención es la clave y debes ejercitarlo a diario.

Practicar la autocompasión. Básicamente se trata de aprender a tratarnos a nosotros mismos como el mejor amigo que podemos tener. Es muy contrario a lo que mucho confunden con tenernos “lástima”, nada de eso. Es hacer las paces con nosotros mismos y comprender que hay momentos en los que podemos fallar y otros en los que podemos triunfar. Sin duda es algo de lo que debemos hacer un hábito, ya que generalmente tenemos la costumbre negativa de ser demasiado duros y críticos con nosotros mismos cuando cometemos errores, mientras que cuando se trata de otros llegamos a ser en extremo compasivos y comprensivos. Si bien nos han enseñado que para obtener el éxito y la felicidad es crucial que seamos duros con nosotros mismos, sin embargo, lo cierto es que cuando dejamos de culparnos por cada fracaso o paso en falso, logramos ser más felices y eficaces en lo que hacemos. Evita juzgarte y cuestionarte tanto. 

Las emociones dolorosas también son buenas. Casi toda la vida, nos han dicho que las emociones negativas deben reprimirse porque a los demás no les gusta vernos mal, sin embargo, cuando reprimimos lo que sentimos, sea positivo o negativo, llegamos a un punto en que queremos explotar, y muchas veces lo hacemos con resultados catastróficos. Para evitar que esto suceda con frecuencia, es importante aprender mejores formas de responder a las emociones y estados de ánimo difíciles para que estos no acaben jugando en nuestra contra. Es necesario comprender que, si bien logramos mejorar significativamente nuestro manejo de las emociones, habrá momentos en los que de vez en cuando nos quedaremos atascados en la preocupación, llevándonos a la ansiedad, sin embargo, a pesar de eso, debemos ser capaz de seguir adelante con nuestras vidas.

Aprender a lidiar con nuestra voz interior. Se trata de hacer una reestructuración de nuestros pensamientos para que transformemos esa voz interior que siempre nos dice que estamos haciendo las cosas de la manera incorrecta, por una voz más conciliadora que nos anime a seguir adelante a pesar del entorno que se esté presentando. Recuerda la manera como pensamos determinará la forma en la que nos sentimos emocionalmente. Para mejorar la gestión de los estados de ánimo y emociones difíciles, es crucial aprender a lidiar con el diálogo interno y hacerlo más optimista o conciliador.

Comunicarnos de manera asertiva. Ser asertivos no es algo que nos enseñen, es algo que decidimos aprender en el camino cuando nos damos cuenta que trae muchos más beneficios al momento de comunicarnos y exponer nuestras ideas ante los demás. Ser asertivos es tener la capacidad de expresar de manera honesta tus propios deseos y necesidades, respetando tus ideales y respetando las opiniones de los demás sin caer en el rango de la agresividad. Muchas veces cuando somos pasivos y evitamos un conflicto externo, terminamos en conflicto con nosotros mismos por solo haber “seguido la corriente”. Al ser asertivos, la capacidad de ser fuertes y equilibrados frente a las emociones difíciles incrementa debido a que la autoestima y confianza son mucho más altas.

Apostar por lo que se quiere. La vida se trata de ir hacia las cosas que quieres, no de huir de las cosas que no quieres. Por eso es fundamental que mantengamos el foco en esas cosas que nos ayudan a impulsarnos y no en las que nos echan para atrás. Cuando aprendemos que las cosas son alcanzables en la medida que seamos honestos con nosotros mismos y nuestras capacidades, en ese momento nos daremos cuenta que el cielo es el límite. Siempre podremos lograr cosas nuevas y los objetivos que nos propongamos cuando establezcamos metas reales que seamos capaces de realizar paso a paso. La clave es ser valientes y enfrentar el miedo, incluso cuando nos venga ese pensamiento de que no podremos hacerlo, pensemos en que sí es posible si nos atrevemos.

Por GGBA

Fuente: https://www.actualidadlaboral.com.ve/seccion/detalles/habilidades-que-te-haran-emocionalmente-fuerte

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