Típico del 24“Faltan 5 pa´ las 12” y nada va terminar, por el contrario ahora es que empieza lo bueno: la llegada del niño Jesús, y es que desde la noche del 24, hasta la mañana siguiente, todo parece ser una celebración sin fin. ¿Serán éstas las costumbres más comunes de este día tan esperado en el año?:

¿Y mi regalo?

Muchos dicen “no, no, a mí no me importa que me regalen”, pero en el fondo todos esperamos aunque sea un detalle debajo del árbol, para eso duramos tanto tiempo decorándolo. Sin embargo, recordar que los mejores regalos no tienen precio, nos ayuda a recibir con mucha alegría cualquier presente.

La cena de navidad 

Aunque los niños están más ansiosos por sus regalos y los adultos porque no terminen las vacaciones, hay una costumbre que nunca falta y es la cena de noche buena. Cual ritual ceremonial, todos corren para estar listos y sentados en la mesa tipo 11:00 pm, de lo contrario, tú mamá, alguna tía o simplemente cualquier familiar, te gritará: “está servido, se va a enfriar”. No los hagas esperar, recuerda la importancia de la unión familiar y ¡Disfruta de esa cena tan especial!

El misterio de Jesús

El secreto mejor guardado: cómo llega el niño Jesús hasta el árbol para dejar el regalo. La casa está llena de gente, la familia por todos lados, los niños no dejan de ver el árbol y de repente como si nadie supiera: aparecen los obsequios. Definitivamente, tras tantos años de experiencia, el hijo de Dios se las arregla para hacer su trabajo de forma incógnita como siempre.

La carrera por el “estreno”

¿Por qué si hay tantos días en el año, algunos escogen precisamente ese para comprar la ropa? Lo cierto es que entre brincos y saltos, dejar los estrenos para ese día puede ser un desafío lleno de retos, pero a la vez resultar una tarea divertida. Lo cierto es que si no consigues qué ponerte, porque la suerte no estuvo de tu lado, estrena una sonrisa que alegre a toda la familia, de seguro lucirás mejor que con la camisa que no conseguiste.

¡Qué viva la fiesta!

Hay que entregarse al festín, agradecer por los buenos momentos, disfrutar los abrazos y la compañía. Es el instante preciso para ver el lado positivo de la vida, tomar impulso y entender que entre equivocaciones y éxitos, la vida nos regala oportunidades únicas para celebrar.


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