Hoy en día, vivimos en situaciones de conflicto social constantemente. Para los padres, es un completo reto, tratar de entender y acompañar a sus hijos en las distintas etapas de su vida, sobre todo la del desarrollo. Pero en el caso de conflictos sociales, es mucho más cuesta arriba sobrellevar dichas circunstancias, ya que la violencia y la angustia se vuelven parte de la cotidianidad. En esta época de la historia, aunque muchos no lo crean, los niños requieren un apoyo especial al acostumbrado.

Generalmente, como resultado de un ambiente tenso por distintos factores, los adultos suelen ser arropados por la inseguridad, escasez, incertidumbre… porque la rutina normal se quebranta y es difícil mantener la calma, y, sobre todo, transmitirla para quienes tanto lo necesitan –los hijos-. Sabemos que ellos, y más si son pequeños, no entienden lo que pasa a su alrededor, absorben todo lo que ocurre en el entorno y, por ende, les afecta.

Como padres, muchos tendrán dudas en dichas circunstancias: ¿cómo le explico lo que ocurre?, ¿Cómo protejo a mi hija de tanta presión?, ¿Qué actividades pueden ayudar en estos momentos?, ¿Cómo mantengo la calma?…

En algunos casos, hay niños o quizás alguno de sus familiares, que han sido víctimas directas de la violencia, o también hay otros que la viven de forma indirecta con su entorno, es decir, amigos, los medios de comunicación, el colegio. Finalmente, de una u otra forma, todos están siendo afectados y lo que no se puede descuidar es: proteger la salud emocional de los más pequeños de la casa, ofreciendo todo el apoyo posible y el manejo adecuado de la información, de acuerdo a cada edad. Los niños, presentan distintos síntomas en situaciones de estrés. Como adultos, deben entender y reconocer que es lo que los afecta a ellos y a sus hijos, para así acompañarlos de la mejor manera en estos momentos.

Algunas reacciones típicas

De 0 a 5 años:

  • No quieren estar solo, se aferran a sus padres o a la persona que los cuida.
  • Lloran con más frecuencia.
  • Les da miedo la oscuridad, dormir solos, salir de casa…
  • Se vuelven más intranquilos.

De 6 a 11 años:

  • No quieren ir a la escuela.
  • Se deprimen.
  • Se vuelven muy reservados.
  • Se retraen, aíslan y quieren estar solos.

De 12 a 18 años:

  • Pueden abusar del uso de tabaco o alcohol.
  • Sienten que tienen que involucrarse en lo que pasa, y ser parte de la solución.
  • Tienen explosiones de ira.
  • Pueden tomar riesgos innecesarios, sentirse solos, sentimientos de angustia y tristeza.

Recomendaciones generales

  • Tratar de mantener la calma.
  • No evadas la situación, los niños son inteligentes y saben cuándo algo no está bien.
  • Háblales con la verdad y aclara sus dudas, siempre y cuando sea de una forma sencilla, de acuerdo a su nivel.
  • Realiza actividades positivas con ellos.
  • Habla de otra cosa.
  • Combate la intolerancia.
  • Diles que los quieres, que nada es su culpa y que los vas a cuidar.
  • No le exijas que sean valientes.
  • Permíteles expresar sus emociones.
  • Ayúdalos a sentirse seguros ya convertir sus miedos en fortalezas.

Cuídate a ti mismo

Para poder brindar el apoyo necesario a sus hijos, los padres también deben cuidarse ellos mismos ya que, el estrés se apodera del día a día, y sin duda, puede afectar de forma significativa la salud física y mental.

¿Qué hacer?, ¿Cómo me cuido?

Físicamente:

  • Trata de dormir bien y lo necesario.
  • Practican ejercicios de relación y respiración, que te ayuden a mantener la calma.
  • Ingiere suficiente líquido al día.
  • Aliméntate lo mejor posible, con esto tendrás mayor energía.
  • Procura hacer algún ejercicio diario. Caminar al menos 20 minutos al día, te funcionaría.
  • Evita el alcohol y el cigarrillo.

Mental, emocional y espiritualmente:

  • Revisa cómo te sientes, reconoce tus niveles de estrés y trata de canalizarlos.
  • Trata de mantener tu rutina diaria. Sería ideal que incluyeras actividades que te gusten: leer un libro, escuchar música, hablar con un amigo…
  • Establece límites de información y no te satures en las redes sociales.
  • Promueve un ambiente de tolerancia en tu entorno.
  • Busca y céntrate en actividades positivas: leer materiales de ayuda, compartir en familia y con amigos.
  • Realiza cosas creativas en donde plasmes tus emociones: escribir, pintar…
  • Si eres religioso, refúgiate mucho en Dios, asiste a evento religioso y trabaja por encontrar tu paz interior.

Por: AD.

Fuente: Carolina de Oteyza/ Fundación Apoyo en Crisis.


Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: