¿Te consideras un líder? Cuida tu lenguaje corporal – Blog de Empléate
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¿Te consideras un líder? Cuida tu lenguaje corporal

Mucho se habla de la importancia de practicar el liderazgo, ya sea en la empresa donde nos desempeñamos laboralmente, en el hogar, con los amigos o en donde cursemos estudios académicos, sin embargo, más allá de las cualidades propias de un líder como, por ejemplo, saber tomar las riendas de una situación y decidir cuál es la mejor alternativa que ayude a darle solución, la realidad es que el lenguaje corporal juega un papel muy importante y lo más curioso es que muchas veces pasamos esto por alto o le restamos importancia.

Sin duda lo que decimos con nuestro cuerpo muchas veces pesa más que lo que decimos con palabras, sobre todo cuando se trata de hacer negocios con otras personas, ya que a través del lenguaje corporal podemos ganar o perder la atención de los posibles clientes. Para saber cómo equilibrar lo que queremos decir y que coincida con lo que expresamos corporalmente, a continuación, dejamos algunas recomendaciones que seguramente serán de mucha utilidad para que nuestros mensajes se envíen de manera consciente.

Cuidar la postura. Esto es fundamental, ya que muchas veces por la rutina diaria o las distintas situaciones, quizás agobiantes, que podamos llegar a vivir, nuestra postura se va tornando inadecuada. Con esto nos referimos a que sin darnos cuenta nos vamos mostrando cabizbajos y hasta encorvados porque dejamos que las situaciones externas nos afecten. Para evitar caer en esto, una recomendación es siempre tratar de pararnos en toda la extensión de nuestra estatura, estirar los músculos e imaginarnos lo más altos que podríamos ser si nos paramos de manera adecuada. Recuerda que después de todo la gente notará si somos capaces de mostrarnos fuertes, con una buena presentación y con buen estado mental, porque sí, hasta eso se nota con la postura. La estatura enmarca quiénes somos, no nada más lo que hacemos, por ello, más allá de presentarnos con estatura, se trata de vivir con estatura en cada momento de nuestra vida.

Relajarnos y dejar la tensión de lado. Se trata de un ejercicio que podemos poner en práctica para estar más cómodos con nosotros mismos y con lo que hacemos al relajar la tensión acumulada. Podemos pararnos frente a un espejo colocando la punta de dos dedos en nuestra boca, debajo de la lengua e ir soltando con suavidad. La idea es que la lengua esté relajada (ni cóncava ni convexa), luego colocamos la otra mano debajo de la línea de los labios, formando una V entre el pulgar y el índice, para luego jalar suavemente la mandíbula hacia abajo (entre uno y dos centímetros y medio). Mientras te observas, es muy probable que veas que tu lengua se retrae, tu cabeza se hunde y tu cuello y tus hombros están tensos. Si haces este ejercicio consistentemente, te sentirás más relajado y seguro de ti mismo, al tiempo que transmitirás esa imagen.

Conectarnos a través del contacto visual. Esto es clave, ya que nuestros ojos expresan todo lo que no decimos con palabras y nos ayudan a conectarnos con los demás. Al mirar a los demás a los ojos, evitamos dar mensajes erróneos o enviar señales equivocadas, las cuales de manera inconsciente pueden mostrarnos ansiosos, inseguros y poco confiables. Cuando hacemos contacto visual, nuestra voz se escucha más segura, con una mejor resonancia y mayor energía vocal, lo que sin duda nos mostrará íntegros, con confianza y autoridad para hacer las cosas lo mejor posible. 

Hacer gestos con una intención. Aunque no parezca, hacer gestos nos ayudará a contar mejor una historia, siempre y cuando no exageremos. En este caso, la idea es que los gestos que hagamos tengan una intención clara: enganchar a tu audiencia. Acá se debe evitar ser repetitivos o hacer gestos al azar que no tengan ningún propósito, ya que se corre el riesgo de aburrir a la gente o que pierdan el hilo de la narrativa. Recuerda complementar estos gestos con la postura frente a los clientes.

Establecer conexión con un apretón de manos. Es cierto, estamos en un estado de pandemia donde darse las manos debe evitarse lo más posible, sin embargo, en condiciones normales esto es algo que permite establecer un contacto más cercano con ese posible cliente. Un apretón de manos, que en este caso podría sustituirse con un choque de puños o de codos, es una especie de ecualizador, que transmite sinceridad y calidez. Por lo que debe ser firme, pero no agresivo. Lo ideal es que cuando se haga, sea sincero y sin perder el contacto visual con el otro, de esta manera se le demuestra que su presencia allí nos importa y que no estamos tan apurados para dedicarle unos minutos.

Por GGBA

Fuente: https://www.actualidadlaboral.com.ve/seccion/detalles/5-expresiones-corporales-que-debes-practicar-como-lider

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