Ser auténtico para forjar buenas relaciones – Blog de Empléate
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Buenas Relaciones

Ser auténtico para forjar buenas relaciones

Tal vez te has encontrado en situaciones donde las personas de tu entorno laboral o familiar, hablan de la importancia de ser auténtico. Pero te has detenido a pensar ¿cuál es el significado real de la autenticidad? Hay expertos en el área psicológica que lo definen como la habilidad de ver al otro con sinceridad, poder conversar sobre las cosas de la vida y compartir algunos propósitos que se tengan en común. Es algo que está netamente vinculado al campo de las relaciones personales y es usual ver esta característica en personas líderes.    

Ahora bien, ser auténtico más allá de mostrar dotes de sinceridad (que no es lo mismo que expresar lo primero que se te cruce por la mente), es darles valor a las personas e interesarte por conocer cuáles son esas cosas que les motivan en la vida. Sin embargo, esto no siempre resulta una tarea sencilla porque quizás sin querer, desde pequeños nos han enseñado a ser un tanto superficiales, por ejemplo, para la sociedad muchas veces es normal aceptar que las personas vayan por ahí diciendo cosas superficiales o lo primero que piensan, sin tomar en cuenta las consecuencias de lo que esas palabras pueden ocasionar en otros, esto ha sido por años el caldo de cultivo de relaciones poco sólidas.  

Tranquilos, no es momento de alarmarnos, existe una solución. ¿Sabías que la autenticidad se pueden entrenar? Pues sí y una de las maneras más sencillas es abrirse a tener conversaciones de calidad con los demás, incluso con nosotros mismos. Connolly, Motroni y McDonald, en su libro “The vitality imperative”, señalan algunas tácticas para ponerlas en práctica:

Apariencia o “no te veo”. En esta área se incluyen las peleas, los reproches, las conversaciones banales y huecas o aquellas en las que usualmente hacemos oídos sordos al otro, lo que básicamente se resume en que el otro nos importa muy poco. Para luchar con esto y transformar la situación, es necesario escuchar y preguntar, a fin de cuentas, no solo nosotros tenemos la razón. Incluye al otro en las posibles soluciones a los conflictos.

Sinceridad o “me da igual lo que sientas con lo que te digo”. Acá se trata de que la persona haga una reflexión de sí misma y se anime a hablar de lo que le ocurre, tratando de ser lo más sutil posible, esto no significa llegar a mentir con lo que nos sucede, sino expresarlo de un modo que ayude también al otro. Los datos que se expresen deben ser concretos tratando de crear empatía para entender los otros puntos de vista.

Precisión o “estamos de acuerdo con los hechos que te cuento”. La meta en este punto es comenzar a tratar de construir relaciones más sólidas. Se trata de movernos más allá del mundo de las interpretaciones o de las emociones, para llegar a un acuerdo con lo que realmente está sucediendo. ¿Cómo lograrlo? Siendo precisos y hablando de datos o de hechos. Ya no se trata de enfocar la conversación en uno mismo sino en un nosotros, paso fundamental para construir una relación más sólida donde se establezcan propósitos e intenciones, es decir, incorporar la autenticidad.

Autenticidad o “creamos valor juntos”. Estando acá habrás logrado llegar al nivel más alto para construir relaciones. Se han superado los hechos para basarse en lo que ambas partes quieren conseguir, los propósitos o las necesidades. Acá se puede valorar si lo que se está buscando coincide con el fin de llevarlo a buen término. Es fundamental ver al otro, con sinceridad, conversar sobre los hechos, pero lo más importante, compartir los propósitos comunes. Por ejemplo, “si para mí esto es importante y para ti no, ¿qué podemos hacer para ayudarnos el uno al otro?”, “¿qué es lo que tenemos en común en este compromiso?”. Solo así se movilizan voluntades.

Al atrevernos a hablar con otros logramos crear realidades y cuando le imprimimos amabilidad, las conversaciones se tornan auténticas. Para desarrollar esa autenticidad se deben pulir otras cualidades como la sinceridad y la empatía, así como saber cuáles son los propósitos que nos mueven. Cuando llegamos a tener conversaciones a este nivel, es más fácil alcanzar acuerdos, trabajar en equipo y tener relaciones personales que nos ayuden a todos a crecer.

Por GGBA

Fuente: https://elpais.com/elpais/2017/03/26/laboratorio_de_felicidad/1490552876_721977.html

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