¿Sabes cuál es tu percepción de ti mismo? – Blog de Empléate
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¿Sabes cuál es tu percepción de ti mismo?

Estamos a viernes y nos daremos la libertad de relajarnos un poco tocando un tema un poco más personal. ¿Te has preguntado cuál es la verdadera percepción que tienes de ti? O tal vez en otras palabras, ¿sabías que la manera como te hablas a ti mismo condiciona tu capacidad para afrontar las dificultades y determina la toma de decisiones?

Es probable que no te hayas detenido a pensarlo, pero lo cierto es que muchas veces caemos en la mala costumbre de criticarnos de más, hablarnos de mala manera y pensar lo peor de nosotros mismos. Esto es más común de lo que creemos, es por ello que si queremos cambiar la percepción que tenemos de nosotros, debemos cambiar nuestro diálogo interior, practicar la autoafirmación. Dicho en otras palabras, es tratar de pensar cosas positivas de uno mismo y hacer de esto un hábito. 

No bastará con repetirnos frases como “puedo con todo” o “soy una persona agradable”, en este caso resulta mejor imaginar situaciones agradables a futuro y referirnos a nosotros en segunda persona. Por ejemplo, hay estudios que han demostrado que cuando se le pide a alguien que piense en una situación agradable de algo que realmente le importa, se activan en su cerebro las áreas relacionadas con la recompensa (el cuerpo estriado ventral y la corteza prefrontal medial ventral), esto a su vez ayuda a adquirir una energía extraordinaria para tomar decisiones.  

Con respecto a cómo nos hablamos, hay una investigación, dirigida por Ethan Kross, de la Universidad de Michigan (EE. UU.), donde realizó un experimento pidiéndole a un grupo de voluntarios que redactaran un discurso complejo en tan solo cinco minutos. Mientras lo escribían, a una parte del grupo les dijo que su diálogo interno tenía que ser en términos del yo. A la otra parte les dijo que se dirigieran a ellos mismos en segunda persona y que se llamaran por sus nombres. Después analizó sus reacciones y la forma en la que se enfrentaron al problema.

A los que se dirigieron a sí mismos con el yo, afirmaron sentirse frustrados, Sin embargo, los voluntarios del segundo grupo, sintieron que tenían más probabilidades de darse apoyo y consejos. Estos se decían a sí mismos: “Venga, Juan, puedes esforzarte para hacer un buen trabajo”; “María, ya has superado retos más difíciles”. De este manera, Kross comprobó que cuando nos tratamos a nosotros mismos ante situaciones complicadas en segunda persona tomamos mayor distancia de las emociones y somos más racionales. 

De algún modo, y gracias a esta fórmula, mejoramos la capacidad de vernos desde fuera y aprendemos a no ahogarnos en un vaso de agua ante los problemas. Al principio quizás resulte difícil, pero si hay determinación se puede lograr.

Por GGBA.

Fuente: https://elpais.com/elpais/2019/05/05/laboratorio_de_felicidad/1557083642_455016.html

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