Recrearse es posible sin tecnología – Blog de Empléate
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Recrearse es posible sin tecnología

No cabe duda que hoy los niños prefieren jugar en sus computadoras, Play Station, Wii o móviles, pero existen otras alternativas que es importante promover en ellos, sobre todo las que favorecen el encuentro y entretenimiento familiar.

La psicóloga infantil Neva Milicic Müller, de la Universidad Católica de Chile, describe que  “los padres que juegan con los hijos tienen una mejor relación con ellos y en la medida que uno pueda hacer todo un poco más lúdico es más fácil para el niño, por ejemplo, hacer una tarea”.

Si bien los juegos tecnológicos tienen beneficios como el desarrollo de la inteligencia espacial o la capacidad de algún tipo de atención, se puede convertir en un problema cuando estos son violentos o se les destina muchas horas. Milicic explica que muchos juegos de mesa o aquellos que se nutren de diversas reglas, pueden ser para los niños más divertido de lo que esperamos, ellos aprenden a ponerse de acuerdo y a manejarse con claves no verbales.

No hay que ser tajante y prohibir el contacto de los niños con la tecnología. Jugar Wii o Play Station está dentro de los juegos de su generación y eso los hace pertenecientes al grupo. Lo importante es no limitarse exclusivamente a ellos. Es aquí donde los padres deben presentar otras propuestas como los juegos de mesa e incluso, cuando los niños son más pequeños, les hace bien dejarlos ganar.

Milicic resalta que el juego con la familia es esencial. Los primeros diez años se considera la edad máxima para transmitir el gusto por este tipo de diversiones a los hijos, basta con proponérselos para que se fascinen. “Jamás vas a empezar a jugar con un niño a los doce años si no jugaste antes, pero si armaste torres cuando tenía un año, rompecabezas cuando tenía tres y pintaste cuando tenía cinco, el niño va a tener la cultura de jugar con sus papás”.

¿Cuáles serían las ganancias? Infinitas, ya que entre otras cosas se aprende a ganar y a perder. Los papás y hermanos mayores pueden servir de modelos. Los padres al perder, pueden reírse y decir “no importa, es un juego” o, “lo voy a intentar de nuevo”.

El juego es una instancia ideal para conocer algunos aspectos de la personalidad y capacidades de los niños, como la organización, liderazgo, si son o no pacientes, ordenados, entre otras. Según la psicóloga Neva Milicic, cuando los padres juegan con sus hijos pueden desarrollar sus fortalezas y suplir sus carencias. “El niño va a ir fortaleciendo las competencias sociales y emocionales que se desarrollan en forma espontánea a través del juego. Éstas constituyen la base de la inteligencia emocional en la infancia”.

Rescatar los juegos de mesa

Juegos como el Pictograma, Scrabble, o cualquier otro juego de mesa, comparten dos características importantes: son lúdicos y didácticos, pues el objetivo final es lograr el mayor puntaje o llegar a la meta para vencer al resto de los jugadores. Además, se ponen a prueba los conocimientos de los participantes, sus aptitudes, inteligencia y la capacidad de relacionarse con los demás.

Este tipo de juegos son denominados “sociales”, porque se interactúa con otros, ayudan a respetar turnos y a divertirse en conjunto. También hay juegos que son más constructivos, como los rompecabezas, “que aportan todo lo que es tercera dimensión y un sentido de realidad”.

Es fundamental que el juego sea apto para la edad del niño, así podrá comprender las reglas y disfrutarlo. “Se tiene que organizar la agenda del juego en base a qué es lo que le gusta al niño y a cuáles son sus déficits. Si el niño es aislado, son mejores los juegos sociales. Si el niño es hiperactivo, le conviene un juego tranquilo, como los de mesa o rompecabezas, para que aprenda a entretenerse un poco más solo”, señala la psicóloga.

Por: Reiter

Fuente: https://www.lafamilia.info

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