Quejarnos constantemente afecta nuestra salud – Blog de Empléate
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Quejarnos constantemente afecta nuestra salud

Es probable que sin darnos cuenta pasemos casi todos los días quejándonos por algo, ya sea por la situación económica, porque algo no resultó como esperábamos, porque sentimos que el trabajo nos consume o, desde otra perspectiva, porque es lo que vemos diariamente dentro de nuestro entorno que llegamos a sumirlo como algo normal y parte de nuestra vida. Algunas investigaciones realizadas por expertos en conducta humana, han demostrado que la mayoría de las personas se quejan en promedio una vez cada minuto cuando están conversando con otros, y aunque pareciera que de alguna manera es algo positivo que nos hace sentir bien, la verdad es que juega en nuestra contra, es negativo y puede llegar a ser dañino para nuestra salud. 

Cuando repetimos diariamente un comportamiento nuestro cerebro se activa para evitar trabajar de más, de esta manera se crea el escenario perfecto para que las neuronas se ramifiquen entre sí, facilitando el flujo de información al crear puentes que permitan facilitar la repetición de ese comportamiento en el futuro próximo y así volverlo cada vez más fácil, al punto de transformarlo en un hábito sin que nos demos cuenta.     

Quejarnos de manera constante y tener pensamientos negativos sin duda hará que nuestro cerebro se reconfigure para que cada vez sea más fácil actuar de esta manera, convirtiéndolo en un comportamiento por defecto que, sin importar lo positivo que pueda estar pasando alrededor, nuestra mente siempre lo percibirá desde el punto de vista de la negatividad y la fatalidad.

¿Qué pasa en nuestro cerebro cuando nos quejamos?

Aunque no lo creamos, quejarnos daña el correcto funcionamiento de nuestro cerebro. Algunas investigaciones realizadas en la Universidad de Stanford, señalan que quejarse hace que nuestro hipocampo, esa área del cerebro tan importante que nos permite resolver problemas y tener pensamiento inteligente, se reduzca de manera considerable. Si lo pensamos bien, puede llegar a ser aterrador, al comprender que se trata de una de las principales áreas del cerebro destruidas por el Alzheimer.

Además de dañar nuestro cerebro, ser constantemente negativos y quejarnos hace que nuestro cuerpo secrete cada vez mayores cantidades de cortisol, la hormona del estrés, la cual, en situaciones de emergencia, es ideal para ponernos en modo alerta para decidir con más rapidez si debemos huir o pelear. Esta hormona dirige el oxígeno, la sangre y la energía hacia los sistemas necesarios para la supervivencia, sin embargo, cuando nuestro cuerpo la secreta por las razones equivocadas, hace que nuestra presión sanguínea y los niveles de azúcar se eleven. Mientras más nos quejemos, más cortisol iremos secretando convirtiéndose en una carga extra para la que nuestro cuerpo no está preparado. Esto trae como consecuencias el deterioro de nuestro sistema inmunológico y nos hace más propensos a sufrir de colesterol alto, diabetes, obesidad, accidentes cerebrovasculares y enfermedades del corazón.  

Quejarnos puede ser una conducta aprendida

Si bien muchas veces nos quejamos por voluntad propia, otras tantas se deben a la influencia de las personas en nuestro entorno. Sin notarlo, repetimos todas esas conductas, ya sea porque lo que hemos visto desde pequeños o porque nuestros compañeros de trabajo o algunos amigos actúan así. A esto se le conoce como reflejo neuronal y es la base de nuestra capacidad para sentir empatía. La clave en este caso es tratar de evitar a las personas que se viven quejando de todo.

Existen algunas medidas que se pueden aplicar al momento de sentirnos tentados ante la posibilidad de quejarnos. Una de ellas es practicar la gratitud, por ejemplo, cuando tengas ganas de quejarte por algo, trata de pensar en las cosas que has logrado y por las debes sentirte agradecido, aunque no lo creas ayuda a disminuir los niveles de cortisol, mejora el sentido del humor y la energía y los niveles de ansiedad bajan considerablemente.

Otra opción es que, si realmente necesitas quejarte lo hagas, pero enfocándote enseguida en una posible solución que puedas aportar para solucionar el problema. Tómalo como una queja que tiene un propósito claro donde, además, puedas comenzar a buscar esa solución, pero desde una perspectiva más positiva y donde se analice el problema puntual, sin llegar al punto de hurgar en viejas molestias que no vienen el caso para ese momento específico.   

Por GGBA

Fuente: https://www.actualidadlaboral.com.ve/seccion/detalles/quejarte-programa-tu-cerebro-hacia-la-negatividad

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