Los cuatro acuerdos – Blog de Empléate
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Los cuatro acuerdos

Quizás escuchaste hablar del libro “Los Cuatro Acuerdos” o lo hayas leído o visto frases en las redes sociales. En cualquier caso, encontrarás en él valiosas recomendaciones para que la vida funcione mejor en todos sus ámbitos: familia, amigos, y especialmente en el trabajo.

Miguel Ángel Ruiz es un escritor y orador mexicano de textos y temas de espiritualidad, influenciado por otro gran autor y pensador, el antropólogo peruano Carlos Castaneda. Su obra más influyente es Los cuatro acuerdos, y están basados en lo que Ruiz transmite como sabiduría tolteca, cultura precolombina que dominó en el norte del altiplano mexicano entre los siglos X y XII.

El valor de “Los Cuatro Acuerdos” depende de dónde lo observes, se expresan de manera sumamente simple, y muy profunda a la vez. Esta permite que la persona que está buscando respuestas a algunos de sus dilemas, las encuentre en un lenguaje sencillo y ameno.

Los Cuatro Acuerdos son:  sé impecable con tus palabras, no tomes nada como personal, no adivines ni supongas y haz siempre lo máximo, lo mejor que puedas. ¿Para qué pueden ser útiles “Los Cuatro Acuerdos” en la oficina? Para comunicarte mejor, aprender a entender a los demás, gestionar tus emociones, entrenarte en dominar tus impulsos y lograr un mejor nivel de excelencia laboral.

Primer acuerdo:  sé impecable con tus palabras.

Las palabras crean estados de consciencia y éstos determinan tus pensamientos, que, a su vez, se manifiestan en los resultados. Más allá de tu idioma, cultura y experiencias, es el lenguaje que utilizas lo que conforma tu manera de representarte en el mundo. Todo se manifiesta a través de la palabra.

La palabra “impecabilidad” significa que no hagas cosas que vayan en contra de ti. Ser impecable es asumir tu responsabilidad personal, cumplir todos y cada uno de tus compromisos (empezando los que asumes contigo, y luego con los demás) y, a la vez, canalizar el don de la palabra en forma constructiva y positiva.

Por ejemplo, entrar en el chisme, en la opinión agresiva en reuniones o en las redes sociales no produce ningún resultado virtuoso, por el contrario, dejas fugar enormes cantidades de tu energía vital a través de lo que dices, escribes e incluso cuando piensas en ideas a través de las palabras que le pones.

Para incorporar el primer acuerdo en la oficina: habla menos y haz más. Sobrepasa tus propias expectativas respecto al cumplimiento de tus compromisos. Cuida tus pensamientos. Evalúa antes de hablar. Escucha el 70% y habla sólo el 30%. Busca tener más precisión en tu lenguaje para expresar adecuadamente todas tus ideas. Evita herir y enfócate en elevar y aportar valor en tus interacciones con los demás. Descarta toda comunicación agresiva.

Segundo acuerdo: no tomes nada como “personal”.

La mayoría de las personas asumen que cada cosa que pasa está diseñada para ellos, a favor o en contra. En las cuestiones a favor no hay mayor problema, todo encaja. El asunto empieza cuando la gente siente que todo lo que les pasa y sucede en su entorno, son “en su contra”. Sin embargo, es el ego de las personas el que produce enojo, frustración, y un gran desgaste emocional al intentar luchar contra las opiniones y situaciones del mundo que pueden envenenar tu vida.

Todo parte de que el ego quiere darte aires de mayor importancia, por lo que, si te muestras excesivamente focalizado en la opinión de los demás, creas inconscientemente una cierta dependencia a la aprobación (o no) del otro. De esta forma estarás atrapado en esa emoción que tú mismo has generado. El sentirte el centro del mundo se llama de muchas formas egocentrismo, egoísmo, arrogancia. Son matices de la misma expresión cuando haces y piensas que toda gira a tu alrededor.

Para incorporar este segundo acuerdo en tu ámbito laboral: aprende de las diferencias con los demás, integra y respeta las decisiones de otros. Entiende que el otro es “un otro” con sus propios problemas, creencias y dificultades. Si algo te molesta, busca el espacio apropiado y exprésalo claramente desde tu perspectiva (apoderándote de tu comunicación, no echando culpas a los demás). No busques imponer por que sí tus deseos por sobre las opiniones de los demás. Considera siempre el bien mayor de todos en cualquier situación. Evita vivir desde el ego.

Tercer acuerdo: no adivines ni supongas.

Otra fuente de malestar interior, emocionalidad extrema, destrucción de tu autoestima, valor y deterioro de tu poder personal es vivir haciendo suposiciones.

¿Cuántas veces has pasado días, meses o años elucubrando cuestiones que nada tenían que ver con la realidad de las cosas? O bien, ¿has conocido personas a las que le has dado apenas unos cinco o diez segundos para descartarlas de tu vida?

Cuando supones algo partes de una base incorrecta, porque de antemano crees y asumes que tienes la verdad absoluta sobre algo. Dejas de distinguir qué es una presunción, hasta el punto de darlo por hecho como que algo es real, sin siquiera haberlo comprobado.

Para incorporar este acuerdo para que te ayude en el trabajo: haz más preguntas, sé paciente, reflexiona, conecta mejor con las demás personas. Evita suponer aplicando la escucha activa y la comunicación asertiva. Releva los hechos, enfría tus emociones durante al menos tres días antes de actuar compulsivamente.

Cuarto acuerdo: haz siempre lo máximo, lo mejor que puedas.

Cuando hablamos de “ser la mejor versión de uno mismo”, significa que empezarás a vivir tu vida de una manera que tenga sentido para ti, y que, a su vez, puedas transformar tu entorno a partir de tus acciones.

Este acuerdo propone que te muevas hacia el rasgo de la excelencia. Muchas personas buscan la perfección en sí mismas y en el mundo, eso no existe en este plano físico. Ser una persona excelente es más que ser impecable, significa expresar continuamente y en todos los aspectos de la vida tu mayor compromiso hacia la calidad total de tus pensamientos, palabras y acciones. Hacer el máximo esfuerzo es salir de tu zona de confort, alimentándote de energía para alcanzar un nivel superior de excelencia en todo lo que realices.

Para incorporar este acuerdo: practica dar un poco más cada día; esforzarte en aquellos aspectos que necesitas mejorar. Inspírate en personas que ya lo hicieron: hay millones de fuentes de información disponibles. Conversa con personas que sean ejemplares según tu perspectiva. Aprende de las biografías, películas que te eleven y experiencias donde aprendas. Ante el fracaso, revalorízalo con el aprendizaje que te ha dejado. Descubre la fuente inagotable de tu poder personal para ser más excelente cada vez en todos los planos de tu vida.

Por: Reiter

Fuente: Ruiz, M. (1997). Los cuatro acuerdos.

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