El tercer objetivo del milenio busca “promover la igualdad de género y la autonomía de la mujer”. Los indicadores que se usan para esta medición incluyen el igual acceso a la educación, el empleo en el sector no agrícola y la proporción femenina en escaños parlamentarios. Según La organización Social Watch, en su informe de inequidad 2012, Venezuela tiene un índice de equidad de género promedio de 64 puntos, número que comparte con países como Colombia, México, China, Bielorrusia, Angola, Azerbaiyán y Guyana. En el país la igualdad de género se mantiene como una aspiración.

Luego de la Cuarta Conferencia de la Mujer, celebrada en Beijing en 1995, se registraron ciertos progresos en términos de igualdad de género, sin embargo la Organización Internacional del Trabajo, (OIT), señala que las mujeres siguen enfrentando discriminación y desigualdad en la mayoría de las regiones del mundo, ya que con frecuencia ocupan empleos infravalorados y mal remunerados; carecen de acceso a la educación, la formación o las oportunidades de trabajo; tienen limitado poder de negociación y de toma de decisiones, y siguen cargando con la mayor parte del trabajo doméstico no remunerado.

¿Cuál es la situación de las trabajadoras venezolanas?

En el país es usual que la posición social de las mujeres se encuentre reducida a cargos directivos de bajo nivel, fenómeno denominado “techo de cristal” según el Centro de Estudios de la Mujer de la UCV. Solo 7% de las empresas tienen una junta con más de tres mujeres miembros, según el trabajo “Mujeres Gerentes en la Venezuela de hoy”, publicado por el Instituto de Estudios Superiores de Administración, IESA. La proporción de mujeres en las juntas directivas de empresas nacionales se vislumbra en los cargos suplentes. Para mayo de 2015, la brecha salarial promedio entre mujeres y hombres en Venezuela era de 14,2%, acrecentándose en la población carente de estudios donde alcanzaba un 60%. Los hombres que trabajan por cuenta propia suelen ganar 46% más que las mujeres.

El color de la piel a veces importa

Estudios realizados por la OIT señalan que, para las mujeres trabajadoras, incluso en países industrializados como Estados Unidos, la raza es un factor que incide en la disparidad de la remuneración. La brecha más pronunciada es para las mujeres afroestadounidenses y latinas. Es decir, enfrentan una doble discriminación: por raza y por género.

El género de la descendencia también cuenta

En los países en desarrollo, los datos del estudio sugieren que el género de la descendencia también puede ser una variable importante, ya que es probable que las hijas colaboren más que los hijos varones en las tareas domésticas, reduciendo así la brecha salarial para las madres.

Violencia de género afecta el trabajo de las mujeres

Este sigue siendo otro factor que merma la dignidad de las mujeres y el acceso al trabajo decente. Alrededor de 35% de las mujeres son víctimas de violencia física, sexual o ambas, lo que afecta directamente su asistencia al trabajo. El informe anual sobre el estado de los derechos humanos en el mundo de Amnistía Internacional, en su capítulo dedicado a Venezuela, destaca que las estadísticas proporcionadas por el Ministerio Público indicaban que, de las más de 70.000 denuncias de violencia de género recibidas en 2014, menos del 1% habían llegado a juicio. Según organizaciones de defensa de los derechos de las mujeres, el 96% de los casos que llegaron a los tribunales, no acabaron en condena.

Mayor peso en las tareas familiares

Si bien los hombres han comenzado a asumir más responsabilidades familiares, las mujeres siguen realizando la mayor parte del trabajo de cuidado del hogar, lo cual limita con frecuencia su acceso a un empleo remunerado del todo, o las confina a empleos a tiempo parcial, que suelen ser peor remunerados.

Las cifras de los informes oficiales no han sido renovadas desde hace más de tres años. Sin embargo, los especialistas del área señalan que la tendencia sigue en aumento y la situación difícilmente cambiará de no tomarse las medidas necesarias desde el Ministerio de la Mujer. En cambio, hay países como Islandia y Alemania que están tomando medidas al respecto. Islandia es el primer país en aprobar una ley que exige a empresas pagar igual a hombres y mujeres, mientras que Alemania buscará contrarrestar la desigualdad con la nueva ley de transparencia salarial.

Por: GGBA

Fuentes: https://amnistia.ning.comhttps://www.larazon.nethttps://elpais.com

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