El hombre es por naturaleza un ser curioso, desde que nace siente curiosidad por saber lo que le rodea y cómo funciona el mundo. Esto más allá de representar algo negativo, posee muchas ventajas, entre las que destacan refrescar la mente y ayudarnos a ver la vida con otros ojos. Sin embargo, no todos vemos la curiosidad de la misma manera pues hay quienes se inclinan por indagar en la vida y emociones de otras personas y aquellos que prefieren inquirir sobre cosas materiales. 

Hay quienes se han dedicado a estudiar este fenómeno humano como Kashdan, de la Universidad George Mason, en Virginia EE.UU. y otros autores que proponen que dependiendo del tipo de curiosidad que tengamos estaremos mejor preparados para resolver unos conflictos u otros. A continuación, te mencionamos algunos tipos de curiosidad:

Exploración alegre: es quizás la más común, ya que contempla la búsqueda de nueva información y conocimientos que van desde aprender a cocinar una nueva receta, saber cómo hacer una manualidad por ti mismo o averiguar quién es el nuevo vecino de la zona. Esta curiosidad, como indica su nombre, está relacionada con la alegría de aprender algo que desconocías. 

Sensibilidad a la carencia: es algo más emocional pues tiende a vincular sentimientos de ansiedad o preocupación por alguna situación estresante como, por ejemplo, idear una estrategia que te ayude a solucionar una situación de conflicto o reparar algo que hayas dañado.

Tolerancia al estrés: entra en juego cuando decidimos aceptar una duda o ansiedad ante escenarios nuevos para nosotros, complejos o hasta misteriosos. Nos ayuda a disminuir la predisposición ante los cambios y nos permite cuestionarnos qué puede haber más allá del miedo, como cuando se presenta un cambio en el departamento en el que trabajamos. 

Curiosidad social: este tipo de curiosidad se hace presente cuando queremos indagar qué pasa en la mente y pensamientos de los demás, ya sea hacia nosotros o cuando escuchamos alguna conversación ajena a nuestro entorno. En pocas palabras, son las ganas de saber sobre la vida de la otra persona, ya sea a través de redes sociales y medios de comunicación, o sencillamente saber qué mueve sus vidas.

Búsqueda de emociones: está más ligada al deseo de explorar nuevas cosas que jamás pensaste que podrías hacer como, por ejemplo, emigrar a otro país por razones de aventura, o en cambio practicar algún deporte o actividad de riesgo que te haga sentir adrenalina social, física y financiera.

A quienes aseguran que la curiosidad permite crear nuevas ideas y obtener nuevos cargos laborales, ya que te impulsa a salir de la caja y tratar de hacer cosas nuevas. Además, los que son más curiosos, de alguna manera adquieren una capacidad extra para resolver problemas personales y de trabajo, al tiempo que adquieren una mayor confianza en sí mismos. 

Cada persona puede presentar varios de estos tipos de curiosidad, sin embargo, dependiendo de la situación podremos ser: fascinados (tenemos un desarrollo alto de todas las dimensiones, en especial, la exploración alegre); solucionador de problemas (cuya dimensión principal es la sensibilidad a la carencia) o empático (la curiosidad social es más importante). 


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