¿Has escuchado de la economía feminista? – Blog de Empléate
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Trabajo Doméstico

¿Has escuchado de la economía feminista?

De alguna manera siempre ha estado en discusión si el trabajo doméstico, como encargarse del hogar y del cuidado de las personas que viven en él, realizado en su mayoría por mujeres, debería ser remunerado, ya que, aunque es algo que pareciera ser la “normativa social”, realmente se trata de una tarea titánica que requiere de mucho esfuerzo y horas de dedicación, las cuales generalmente no se reconocen como tal.

Desde hace algunos años esta percepción ha ido cambiando, pues muchas mujeres han alzado su voz por la falta de reconocimiento hacia esta labor tan importante y trascendental que muchos pretenden menospreciar. Con la llegada de la pandemia del Covid-19, de cierto modo esta situación se agudizó y se comenzó a hablar con mayor frecuencia de la economía feminista. Pero, ¿tienes idea de qué se trata? A continuación, lo explicamos. 

La economía feminista no es algo nuevo, ya que aproximadamente desde la década de 1990 se viene tratando gracias al impulso de feministas como Mercedes D’Alessandro, Amartya Sen, Betsy Warrior y Marilyn Watig, las cuales señalan que, además de otros aspectos, los modelos económicos mundiales están basados en el género masculino.

Dicha economía busca que las personas sean capaces de ver que todo lo vinculado a los trabajos domésticos y de cuidados a otros, deben ser tomados en cuenta como verdaderos trabajos y que, más allá de reconocerlos, deben remunerarse. Además, se deberían poner bajo la lupa los conceptos y aplicaciones de la economía convencional a los que estamos habituados. 

No cabe duda que, con la situación de aislamiento obligatorio, ocasionado por el Covid-19, los trabajos domésticos se multiplicaron exponencialmente en los hogares del mundo, situación que ha puesto a la mayoría de las mujeres en jaque al tener que encargarse, no solo de las actividades habituales, sino también del trabajo remoto, asistir a sus hijos con las asignaciones del colegio y atender a familiares que resultaran afectados por el virus.

¿Por qué sucede esto?

Según Mercedes D’Alessandro, economista y escritora argentina, a lo largo de la historia las mujeres han sido encasilladas en el estereotipo del trabajo en el hogar y la atención a otras personas, debido a un “atributo de la feminidad”. La economía feminista cuestiona las relaciones de género entre el hombre y la mujer, donde el primero se encuentra en el ámbito de lo público, mientras que la mujer se queda en lo privado sin recibir remuneración a cambio de ese trabajo. Acá se cuestiona a la economía convencional, que pone en relevancia la sostenibilidad de la vida contra el mercado.

Lo clave acá y que muchas veces no se ve, es que, si bien el trabajo doméstico y del cuidado a otros se ve como algo sin importancia, lo cierto es que tiene mucho peso para que otras actividades se puedan desarrollar. Por ejemplo, para que exista capital, para que exista dinero, deben existir los trabajos de cuidados que son las actividades domésticas que la mayoría de las veces son realizados por mujeres.

Sin darnos cuenta, las actividades domésticas sostienen las labores en el ámbito público, las cuales generan riqueza en un país, y la mayoría de las veces los países no lo miden dentro del Producto Interno Bruto (PIB). “Tan solo en México el trabajo de cuidados representa el 23.5% del PIB. Esta es una cifra abrumadora de tiempo y recursos que dedican las mujeres para estas actividades”, según datos de Business Insider.

La economía feminista toma en cuenta el tiempo que toma dedicarse a realizar estas actividades en el hogar y que impiden llevar a cabo otras que sean de desarrollo y preparación personal.

Llamar a las cosas por su nombre

Otro de los aspectos en lo que hace énfasis la economía feminista es que las cosas deben llamarse por su nombre, motivo por el cual esas “actividades” que se realizan dentro del hogar, deben verse como un verdadero trabajo y no como un deber de mujeres, ya que implican un esfuerzo real, tiempo y dedicación que, además, les permite a otros generar riqueza.

¿Has escuchado a un hombre decir “mi esposa o mi hermana no trabajan, son amas de casa”? Es muy común, ¿cierto? La realidad es que sí trabajan, pero no se les remunera, de ahí la importancia de evitar seguir cometiendo este error. En la actualidad muchos no son capaces de verlo, pero, al reconocer y remunerar este trabajo, las mujeres tendrían la oportunidad de tener más autonomía y oportunidades para decidir lo que realmente quieren hacer. La clave es comprender que, si bien esta labor es realizada mayormente por mujeres, el trabajo doméstico es una corresponsabilidad de todos los integrantes del hogar. No por el hecho de ser la madre, hermana o hija de la familia, debes encargarte de hacer todas las labores del hogar. 

Según algunas investigaciones, las mujeres en promedio dedican al menos 25 horas semanales a las actividades domésticas (cifra que en pandemia se duplicó), mientras que los hombres solo dedican 10 horas. Es, sin duda, una desigualdad muy notoria que debe equilibrarse.

Por GGBA

Fuente: https://businessinsider.mx/que-es-la-economia-feminista-trabajo-de-cuidados-pandemia/

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