El Día Mundial contra el Trabajo Infantil se celebra todos los años el 12 de junio. Es un día en el que se pretende concienciar a la población mundial sobre uno de los mayores y graves problemas que sufren millones de niños cada día.

En la actualidad unos 168 millones de niños y niñas son víctimas del trabajo infantil. La Organización Internacional del Trabajo (OIT) lanzó el Día mundial contra el trabajo infantil en 2002 para concienciar acerca de la magnitud de este problema y aunar esfuerzos para erradicar esta realidad. El 12 de junio de cada año los países tienen la oportunidad de fomentar y coordinar las iniciativas de los gobiernos, las patronales y sindicatos, la sociedad civil, los medios de comunicación y muchos otros actores locales, como escuelas y ayuntamientos, en la lucha contra el trabajo infantil.

Generación “Segura y saludable”

En 2015, los dirigentes mundiales adoptaron los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), donde se incluyó un renovado compromiso para acabar con el trabajo infantil. Para esta edición, el Día mundial contra el trabajo infantil y el Día mundial de la seguridad y la salud en el trabajo se unen en una campaña conjunta para mejorar la seguridad y la salud de los trabajadores jóvenes y de esta manera poner fin al trabajo infantil.

La campaña tiene como objetivo acelerar la acción para alcanzar el Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) 8, en particular la Meta 8.8 que busca promover un entorno de trabajo seguro y protegido para todos los trabajadores para 2030, y la Meta 8.7 que busca poner fin a todas las formas de trabajo infantil para 2025. Para alcanzar estas metas, es necesario adoptar un enfoque holístico que apunte a la eliminación del trabajo infantil y que promueva una cultura de prevención en materia de seguridad y salud en el trabajo (SST) para el beneficio de la futura fuerza de trabajo mundial.

Los trabajadores jóvenes y los niños se enfrentan a riesgos muy importantes en el trabajo

Los trabajadores jóvenes y los niños son especialmente vulnerables a los peligros en el lugar de trabajo. Son mucho menos capaces que los adultos de evaluar los riesgos y, como aún están creciendo, son más vulnerables a los peligros. Está claro que los niños no deberían realizar trabajos para los cuales no tienen la edad mínima legal.

Sin embargo, los niños por encima de la edad mínima legal de admisión al empleo y menores de 18 años, y los jóvenes menores de 24 años, aún están desarrollándose física y psicosocialmente. El hecho de encontrarse en pleno desarrollo, su limitada experiencia laboral y su falta de competencias profesionales, contribuyen a aumentar el riesgo que corren de sufrir lesiones en el trabajo. Además, de entre todos los trabajadores, los trabajadores jóvenes y los niños son los menos capaces de hablar de los peligros a los que se enfrentan en el trabajo. Por consiguiente, la seguridad y salud en el trabajo debe promoverse para los trabajadores de todas las edades, y con más premura para aquellos que sufren sus carencias de manera desproporcionada por razón de su juventud.

La eliminación del trabajo infantil peligroso y la mejora de la seguridad y salud en el trabajo para los trabajadores jóvenes harán posible que la próxima generación inicie su vida laboral como trabajadores productivos y razonablemente bien remunerados, capaces de contribuir a la justicia social y al crecimiento económico. Ello también contribuirá a mejorar la seguridad y la salud de todos los trabajadores y ayudará a asegurar los medios de vida de los padres y demás miembros de las familias, contribuyendo con ello a prevenir el trabajo infantil.

Por GGBA

 

Fuentes: http://www.un.org/es/events/childlabourday/

http://www.ilo.org/ipec/Campaignandadvocacy/wdacl/2018/lang–es/index.htm

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