En cualquier ámbito de nuestra vida cotidiana la perfección es algo casi imposible de alcanzar.  A pesar de esto, cuando nos referimos a la gestión de una empresa es posible alcanzar dichos estándares de perfección, al seguir un conjunto de parámetros o lineamientos que se categorizan bajo el nombre de excelencia empresarial. Cuando hablamos de excelencia empresarial nos referimos a un conjunto de prácticas que ejecuta la administración de una empresa, con el fin de conseguir resultados que cumplan con los parámetros de calidad de la misma.

Tenemos que tener en cuenta que el modelo por el cual se organiza la excelencia empresarial no es arbitrario, sino que está constatado y conocido a nivel mundial como Modelo EFQM.

¿Qué es el Modelo EFQM?

El Modelo EFQM es Modelo Europeo de Excelencia Empresarial, el cual es patrocinado por la EFQM y la Comisión de la UE, base del Premio Europeo a la Calidad.

El mismo es un modelo reglamentario, cuyo fin es la autoevaluación basada en un análisis detallado del funcionamiento del sistema de gestión de la organización usando como guía los criterios del modelo.

Al mismo tiempo, este no se contrapone a otros enfoques (aplicación de determinadas técnicas de gestión, normativa ISO, normas industriales específicas), sino que integra los mismos es un esquema más completo de lo que sería la gestión de la empresa. La utilización de dicho modelo es lo que permite establecer proyectos que conduzcan a la mejora de la organización, siguiendo al mismo tiempo los objetivos de la empresa en cuestión.

¿Cuáles fundamentos sigue la excelencia empresarial?

Liderazgo y cohesión con las metas trazadas

Para que la calidad de una empresa pueda mantenerse y mejorar, las personas tienen que sentirse inspiradas por el ejemplo de los altos cargos. Los líderes de una empresa son los responsables directos de pautar los valores y metas de la organización. De igual manera, se encargan de comunicar, dirigir y estimular al personal para alcanzar los objetivos planteados.

Orientación al cliente

El cliente es el motivo por el cual existe toda empresa, por ende siempre hay una búsqueda de la satisfacción del mismo. Por ende se busca evaluar y conocer las necesidades de los clientes para ponerlas en contraposición con los objetivos de la organización. Así, se complace al consumidor y se conserva su relación con la empresa.

Desarrollo e implicación de las personas

La información referente a la gestión de una empresa debe ser compartida y divulgada en el personal, para facilitar su óptima ejecución. De igual manera, esto permite evaluar la satisfacción del personal en pro de mejorar los índices de calidad de la organización.

Gestión por procesos y hechos

En toda empresa se debe definir desde el principio que procesos permiten su gestión efectiva. Si se establece junto con el personal una adecuada gestión de los procesos, la empresa será capaz de alcanzar los resultados deseados. Así mismo, las resoluciones que se pretendan llevar a cabo deben basarse en hechos fundamentados, jamás pueden ser arbitrarias ya que llevarían a una mala gestión de los procesos.

Desarrollo de alianzas

Debemos tener en cuenta que cada empresa está determinada a cierto nivel por el entorno en el cual se mueve. Las relaciones que se establecen con los clientes y proveedores pueden dar pie tanto a oportunidades para la organización como inconvenientes. A fin de cuentas, todo se trata de implementar una gestión que permita transformar un inconveniente en una oportunidad, no olvidando que los beneficios producidos beneficien a ambas partes.

Aprendizaje, innovación y mejora continuos

Una empresa debe encontrarse en un continuo proceso de cambio que le permita determinar sus fortalezas y debilidades, para fomentarlas y eliminarlas respectivamente. El continuo crecimiento de la industria en general, obliga al desarrollo de nuevos procesos, servicios o productos que permitan el avance de una organización. Todo es cuestión de adaptarse al entorno para así mejorar de forma progresiva.

Responsabilidad social 

Un aspecto fundamental de cada organización es reconocer su responsabilidad para con la sociedad actual, ya que esto permite evaluar el impacto en su entorno directo en cuanto a criterios económicos y sociales se refiere. La RSC conlleva la obligación de implementar acciones que favorezcan a la sociedad y al medio ambiente en general.

Hoy en día, las empresas tienen grandes retos ante ellas, ya que la globalización mundial es cada vez mayor, por ende los cambios en todas las esferas de la sociedad se producen con gran rapidez. Bajo esta premisa, la excelencia empresarial es difícil de lograr, aunque se puede llegar a ella si la empresa se compromete a seguir esta serie de lineamientos que permitan su crecimiento progresivo. Todo se basa en la implementación de un método que permita acercarnos al modelo de excelencia. 

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Fuentes consultadas: