Evita tomar decisiones a la ligera – Blog de Empléate
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Evita tomar decisiones a la ligera

Es probable que no lo notemos, pero diariamente tomamos decisiones. Algunas más relevantes como qué carrera estudiar o si debo comprar una casa o apartamento, así como otras menos trascendentales como qué comer, qué camino seguir para llegar a un sitio específico, etc., sin embargo, son decisiones al fin. Cuando hablamos de esas decisiones que repercutirán en tu futuro personal y profesional, es importante evitar tomarlas a la ligera, ya que elegir algo que al final no te beneficie o te haga infeliz podría perseguirte por muchos años.

Según estudios propiciados por la Universidad de Columbia y la Universidad de Texas, el ser humano es capaz de tomar, en promedio, 70 decisiones importantes al día. Aunque no parezca, esto puede generar fatiga mental e incluso, cuando el cerebro no está cansado se le puede dificultar tomar buenas decisiones. Al hacer una determinación, en lugar de hacer referencia al conocimiento que hemos acumulado, nuestro cerebro se centra en memorias detalladas específicas.

Por ejemplo, cuando piensas en comprar una casa y tratas de decidir si tiene piscina, es lujosa o está amoblada, es probable que tu cerebro se centre en los recuerdos del maravilloso olor de la cocina cuando tu madre cocinaba o cómo se sentía estar en casa rodeado de familiares y amigos. Todo esto puede suceder en lugar de pensar en que tal vez es un gasto que no puedes hacer en este momento.

Si bien muchas personas pueden pensar que las decisiones son solo eso, decisiones, hay quienes prefieren verlo como algo decisivo que marcará sus vidas, por eso muchos coinciden en que hay decisiones que pueden llevarte al arrepentimiento, si no se toman de manera concienzuda. A continuación, detallamos algunas de ellas:

Que tus decisiones respondan a los pensamientos de otros. Este es un error en el que, al menos una vez, hemos caído. Cuando tomamos decisiones basados en lo que otros nos dicen o piensan de nosotros puede llevarnos a, por ejemplo, elegir una profesión equivocada y ser infieles a nuestros valores. Por eso es común ver que hay personas que no disfrutan lo que hacen porque terminaron estudiando medicina (la profesión por excelencia de la familia) cuando lo que realmente querían era ser artistas. Cuando no haces lo que te apasiona esta decisión te persigue por siempre. Deja de lado lo que otros puedan pensar de ti o cuánto dinero te dice la sociedad que debes tener para ser “exitoso”. Recuerda que tu verdadero valor viene de dentro de ti.

Vivir para trabajar en lugar de trabajar para vivir. Esto sin duda es muy común, sin darnos cuenta creemos que vivir para trabajar nos hará mejores personas y que acumularemos mayor riqueza, sin embargo, cuando hacemos esto descuidamos lo realmente importante, nuestra vida y las personas que están en ella. Sin notarlo, trabajamos mucho para darle lo mejor a los que amamos cuando esas personas lo que realmente valoran es la compañía y el tiempo que les dedicamos. La recomendación es tratar de encontrar el balance entre hacer lo que amas y estar con quienes amas. De lo contrario cuando el tiempo pase mirarás atrás y notarás que los mejores años de tu vida se han ido.

Guardar las emociones. Desde muy niños la sociedad nos enseña que debemos callar lo que sentimos porque “nadie tiene por qué estar escuchando lo que a ti te pasa”. Además de ser un gran error, ya que el ser humano es un ser de emociones, cuando no decimos lo que sentimos cuando lo sentimos solemos caer en una espiral de tristeza y desolación de la que muchas veces es difícil salir. Como dicen por ahí, cuando algo se guarda por mucho tiempo termina explotando, no siempre de la mejor manera. Por eso, lo mejor que se puede hacer es practicar la honestidad y la transparencia con lo que experimentas.

Dejar que la rutina te aleje de quienes quieres. Esto se evidencia en la mayoría de los casos cuando dejamos de contactar y ver a nuestros familiares y amigos. Cuando estamos ocupados es usual que nos enfoquemos en el trabajo que debemos tener listo, mientras que nuestros seres queridos van quedando de lado. La recomendación es tratar de tener un equilibrio entre las obligaciones que debes cumplir y el tiempo que debes dedicar para compartir con tus amigos y familia, de esta manera te relajas, te desconectas y tus niveles de energía aumentan.

Elegir la tristeza por encima de la felicidad. Las personas que han tenido la oportunidad de atender a pacientes terminales suelen coincidir en que lo que más lamentan estas personas es haberse dedicado a sufrir en lugar de vivir la vida. Lamentablemente muchas veces no somos capaces de ver esto hasta que ya es muy tarde. Esto sin duda puede cambiar cuando nos hacemos conscientes de la importancia de vivir la vida y disfrutar de los buenos momentos. Evita sufrir por gusto y céntrate en que, aunque haya momentos difíciles, estos se pueden superar cuando reaccionamos ante la pena con alegría.

Por GGBA



Fuente: https://www.entrepreneur.com/article/269379

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