Evita que el entorno te desgaste – Blog de Empléate
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Evita que el entorno te desgaste

En algunas ocasiones es usual que con la rutina diaria lleguemos a sentirnos un poco agotados, pero ¿Alguna vez has escuchado hablar de los ladrones de energía? Aunque parezca poco relevante, la realidad es que ciertamente existen factores que pueden influir en nuestro estado de ánimo y en la manera como asumimos ciertas cosas en momentos específicos. En las próximas líneas describiremos un poco de qué se trata todo esto y cómo hacer para evitar que el entorno te desgaste.

La mayoría de las veces escuchamos acerca de la importancia de tratar de adoptar un estilo de vida más saludable que nos permita alimentarnos mejor o hacer más ejercicio con el propósito de estar más alertas y activos ante los escenarios que puedan presentarse, sin embargo, en muchas ocasiones no somos capaces de determinar cuáles son las verdaderas razones que nos hacen desgastarnos, por ende, este desconocimiento impide que actuemos de la manera adecuada para evitar la pérdida de energía. 

¿Pero por qué es tan importante la energía? Bien, dicen por ahí que la energía mueve al mundo, por eso no es tan extraño que cuando llegamos a sentirnos con energía baja nuestra motivación caiga en picada haciéndonos creer que no somos lo suficientemente buenos o capaces para realizar diversas actividades. La clave acá está en repensar y rediseñar los hábitos a los que estamos acostumbrados como una manera de saber hacerle frente a esta situación y evitar al máximo que se repita. 

El nivel de energía de cada persona va a depender de aquellas cosas que les activan y de aquellas otras que les desgastan. En este sentido, Pilar Jericó, coautora del libro “Vitamina X. Cómo subir tu nivel de energía para mejorar tu vida”, señala que hay varios tipos de ladrones de energía que entran en juego: el desgaste físico, emocional, mental o de propósito. Sin embargo, para poder identificar cuál de ellos está influyendo negativamente en nosotros, es necesario tener claro antes cuál es el objetivo que queremos alcanzar, de esta manera ya se puede pensar en un plan para atacar al ladrón. A continuación, lo explicamos con más detalle. 

Desgaste físico. Se trata de todos esos factores que sin darnos cuenta hacen que nuestro cuerpo se sienta agotado físicamente al final del día. Acá nada tiene que ver nuestra edad, sino las cosas que hacemos a diario que terminan robándonos la energía, por ejemplo: la comida chatarra que ingerimos, no practicar ninguna disciplina deportiva o, lo más común, estar pegados constantemente a los aparatos electrónicos, sobre todo antes de ir a la cama. En este aspecto, cuando nuestro cuerpo se siente agotado, nuestras emociones pueden llegar a sentirse igual.  

Desgaste emocional. Es unos de los ladrones que generalmente suele pasar desapercibido, pues lo tomamos como algo “propio” del ser humano. Está bien, los seres humanos tienen emociones y estas cambian constantemente, sin embargo, cuando se hacen presentes el miedo, la desconfianza, la falta de humor o la presencia de terceros que nos agotan, es necesario tomar cartas en el asunto. Con esto no queremos decir que deban evitarse, pues todas las emociones son válidas, pero sí hay que saber manejarlas y tener la habilidad de determinar en qué momento se hacen presentes para poder actuar en consecuencia. 

Desgaste mental. Son todos esos pensamientos negativos que juegan en nuestra contra, aquellos que no nos dejan avanzar o que nos hacen creer que nuestros objetivos son inalcanzables. Acá son frecuentes los pensamientos obsesivos, la queja, la búsqueda de culpables y las conversaciones o noticias que nos hacen sentir peor de lo que ya estábamos. En este caso, para evitarlo lo ideal es evitar ahogarnos en un vaso de agua y hacer un esfuerzo por verle el lado positivo a las cosas.  

Desgaste de propósito. Es uno de los ladrones más fuertes, ya que nos hace creer que no tenemos un propósito real de vida. Este pensamiento nos hace sentir poco realizados y que nuestra vida carece de sentido, por eso se debe tener especial cuidado porque puede atentar de manera muy negativa en nosotros. Acá lo primero que se debe pensar es que, aunque muchas veces no lo veamos, todos tenemos un propósito especial y nuestro papel en la vida es tan importante como el de nuestros compañeros de trabajo, nuestros amigos y familiares. Cada quien juega un rol y cada uno cuenta. 

Por GGBA

Fuente: https://elpais.com/elpais/2019/10/21/laboratorio_de_felicidad/1571668011_296438.html

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