Conocemos el voluntariado como una actividad de carácter no obligatorio, que no busca retribución económica y que se realiza en pro de la sociedad, algún colectivo de la misma o en beneficio del medio ambiente.

Cuando esta actividad voluntaria es apoyada o incentivada por la empresa, estaríamos hablando del voluntariado de la empresa o el voluntariado corporativo. Si bienen algunos casos puede sonar como algo novedoso, se estima que, en la actualidad, más del 55 % de las empresas a nivel mundial, específicamente en Europa y Norteamérica, practican algún tipo de voluntariado corporativo y el 60% de las empresas que no cuentan con dicha experiencia, tienen interés en incorporarlo en los próximos años.

Diversos estudios que definen y analizan el voluntariado y su impacto, así como el voluntariado corporativo, indican que los motivos para realizar actividades de voluntariado son en gran medida altruistas, pero también son la respuesta de los voluntarios a lo que ellos reconocen como una obligación hacia la sociedad y, en otros casos, se deben a un deseo de mejorar sus habilidades o su autopercepción.

El voluntariado, sea corporativo o no, conlleva consecuencias positivas. Es una actividad que promueve una mayor cohesión social, expande y desarrolla habilidades en quienes lo emprenden y, en el caso del corporativo, genera una mayor fidelización de los empleados. Es importante destacar que, para obtener beneficios de esta actividad, hay que dedicar esfuerzo y medios. El voluntariado corporativo requiere más que la simple disposición de las partes implicadas, hace falta organización y recursos, de lo contrario, se corre el riesgo de que la experiencia no sea satisfactoria. Por este motivo, se hace énfasis en la importancia de una correcta gestión del voluntariado por parte de todas las partes involucradas (ONG, empresas e intermediarios).

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