En la actualidad el mercado laboral atraviesa por cambios constantes, sin embargo, todavía se percibe que en muchos casos la injusticia suele prevalecer al momento de establecer un salario o el cargo de algún trabajador. La discriminación por sexo consiste en tratar a una persona (empleado o solicitante de empleo) de manera no favorable por el sexo de esta. También puede verse como tratar a una persona de manera menos favorable por su relación con una organización o grupo que, generalmente, está asociado con personas de un determinado sexo.

En muchos países hay leyes que prohíben la discriminación cuando se trata de cualquier aspecto del empleo como la contratación, el despido, la remuneración, las asignaciones laborales, los ascensos, el despido temporal, la capacitación, los beneficios complementarios y cualquier otro término o condición de empleo.

Asimismo, es ilegal acosar a una persona por el sexo de esa persona. El acoso puede incluir “acoso sexual” o avances sexuales indeseados, solicitudes de favores sexuales y otro tipo de acoso verbal o físico de naturaleza sexual. El acoso no tiene que ser exclusivamente de naturaleza sexual, sino que también puede incluir comentarios ofensivos sobre el sexo de una persona. Por ejemplo, es ilegal acosar a una mujer al hacer comentarios ofensivos sobre las mujeres en general.

Tanto la víctima como la persona acosadora pueden ser una mujer o un hombre, y la víctima y la persona acosadora pueden ser del mismo sexo. Si bien muchas leyes no prohíben las bromas simples, los comentarios displicentes ni los incidentes esporádicos que parecieran no ser muy graves, el acoso por naturaleza es ilegal, sobre todo en los casos en los que se torna frecuente generando un ambiente laboral hostil, ofensivo o incómodo; también cuando esto da lugar a una decisión laboral negativa como por ejemplo despedir o asignar a un cargo inferior a la víctima.

Aún hoy existen compañías donde los jefes prefieren a los hombres y desplazan a las féminas de cualquier oficina y los ingresos también varían. Hace poco un estudio demostró que, por cada dólar ganado por un hombre blanco común en un trabajo a tiempo completo, una mujer estadounidense promedio obtiene solo 78 centavos y si es latina menos, 56 centavos.

En tanto, los hombres homosexuales también sufren a causa de esta “discriminación de ingresos”. En Francia, por ejemplo, ellos ganan el 5% menos que los heterosexuales; mientras, oscila entre el 12% y el 16% en el Reino Unido, Canadá y Estados Unidos. Varios estudios realizados en diversas regiones del mundo confirman que un pequeño grupo social, las lesbianas, se destaca por sus ingresos.|

El pasado año se revelaron los resultados de una treintena de pesquisas relacionadas con el tema. Las cifras hablan por sí solas. Las lesbianas ganan el 9% más que las heterosexuales, mientras los hombres homosexuales sufren una penalización del 11% de sus ingresos. El sector privado es una muestra evidente de esta situación. Las brechas, en cuanto a ingresos personales, son mucho más amplias entre las lesbianas y las heterosexuales. También, este tipo de negocios acentúa la discriminación que deben soportar los hombres homosexuales.

Es de suma importancia estar atentos a las conductas de los trabajadores que pudieran resultar sospechosas, ya que el acoso puede llegar de todos los flancos: por parte del supervisor o jefe de la víctima, un compañero de trabajo, un jefe de otra área de la empresa, hasta de un cliente.

Por GGBA

Fuentes: https://www.eeoc.gov/spanish/laws/types/sex.cfm

https://mba.americaeconomia.com/articulos/notas/la-orientacion-sexual-marca-la-diferencia-salarial-en-las-empresas

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