Cada 8 de marzo se celebra el Día Internacional de la Mujer y este año llega justo después de iniciarse un movimiento global sin precedentes por los derechos, la igualdad y la justicia de las mujeres. Dicho movimiento ha tomado la forma de marchas y campañas mundiales, incluidas las campañas #MeToo y #TimesUp en los Estados Unidos y campañas homólogas en otros países, sobre temas que van desde el acoso sexual y el feminicidio hasta la igualdad de remuneración y la representación política de las mujeres.

El Día de la Mujer también se hace eco de la necesidad de defender los derechos y el activismo de las mujeres rurales, que representan más de una cuarta parte de la población mundial y se están quedando atrás en cada medida de desarrollo.

Mujeres y niñas rurales: algunos datos.

Las mujeres rurales garantizan la seguridad alimentaria de sus comunidades, generan resiliencia ante el clima y fortalecen las economías. Sin embargo, las desigualdades de género tales como leyes y normas sociales discriminatorias, junto con un panorama económico, tecnológico y ambiental que cambia rápidamente, limitan su pleno potencial, situándolas muy por detrás de las mujeres urbanas y de los hombres.

La agricultura. Sigue siendo el sector de empleo más importante de las mujeres que viven en países en desarrollo y zonas rurales, un sector que en gran medida pertenece a la economía informal, con un nivel de protección social y derechos laborales muy bajo o inexistente. Las consecuencias de esto es peor nivel de vida; salarios más bajos y peor salud; acceso limitado a servicios sociales; pocas posibilidades de ascenso social; ausencia de una voz colectiva e intermediación.

Derechos sobre la tierra. Según datos recabados en 104 países, menos del 13% de las personas que poseen tierras agrícolas son mujeres, esto trae como consecuencia menor seguridad de ingresos; menos poder de decisión en hogares y comunidades; imposibilidad de acceder al crédito para empezar un negocio o mejorar la productividad.

Salud reproductiva. Las mujeres rurales tienen un 38% menos posibilidades de dar a luz asistidas por una persona profesional de la salud que una mujer urbana, en países de ingresos bajos. Las consecuencias de esto es mayor probabilidad de sufrir complicaciones que ponen en peligro la vida, hemorragias graves, infección y mortalidad materna.

Agua. Tan solo un 20% de la población que habita en las zonas rurales tiene acceso al agua potable segura, mientras en las zonas urbanas la cifra llega al 68%. A menudo, las mujeres son las responsables de ir a buscar agua en las zonas rurales. Las consecuencias de esto es el impedimento para la educación y el empleo; más trabajo doméstico no remunerado; mayor riesgo de mortalidad materna y violencia; y estrés psicosocial.

Matrimonio infantil. Una niña rural tiene el doble de posibilidades de casarse siendo niña de una zona urbana en países africanos, latinoamericanos y caribeños, trayendo como consecuencia el impedimento para la educación y el empleo; mayor riesgo de violencia por parte de un compañero sentimental; embarazo precoz; complicaciones de la maternidad; vulnerabilidad ante las ETS, incluido el VIH.

Alfabetización. Más de la mitad de todas las mujeres rurales pobres no tienen las competencias de alfabetización básicas, lo que limita las opciones de empleo y la toma de decisiones; menores ingresos; trabajos de peor calidad; mayores efectos sobre la salud y menor bienestar individual y social.

Tecnologías de Información y Comunicación (TIC). La mayor parte de 3.900 millones de personas no conectadas a internet suelen ser las mujeres y niñas rurales más pobres y con menos formación. Esto hace que haya limitación para adquirir nuevas competencias, información y conocimientos; menos medios de vida, bienestar y resiliencia; menos oportunidades económicas.El empoderamiento de mujeres y niñas rurales necesita: trabajo decente y protección social; educación y capacitación; energía sostenible y tecnología; agua limpia y saneamiento; eliminación de la violencia y prácticas nocivas; inclusión de las mujeres en la toma de decisiones y el liderazgo; y aumento de la resiliencia de las mujeres ante el clima.

Por: GGBA

Fuentes: http://www.unwomen.org/es/digital-libraryhttp://www.abc.es/historia/abci-mujer-trabajadora

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