En el año 2013, la ONU declaró el 1 de marzo como el Día Internacional de la Cero Discriminación cuyo enfoque principal es concienciar y sensibilizar sobre los derechos y los abusos que sufren las personas que padecen de VIH-Sida. Además, uno de los objetivos es que todas las personas tengan la posibilidad de llevar una vida digna, independientemente de su condición médica, género, identidad de género, raza, edad, discapacidad, origen étnico, orientación sexual, religión, lengua o cualquier otro motivo.

La discriminación hace referencia a cualquier acto o comportamiento que tiene como consecuencia la violación de los derechos humanos fundamentales que todas las personas disfrutan en pie de igualdad. El derecho a la no discriminación implica que todas las personas reciban un trato digno: que se respete su dignidad humana, autonomía, privacidad y confidencialidad. El Día de la Cero Discriminación representa una oportunidad para recordar que todo el mundo puede tomar parte en la transformación e involucrarse para conseguir una sociedad igualitaria y justa.

La discriminación puede darse en cualquier lugar: en un centro de atención sanitaria, en el trabajo, en el colegio, en el hogar o en la comunidad. Además, la discriminación no solo afecta a individuos o grupos de personas discriminados, sino que nos hace daño a todos. Discriminar a las personas por motivos raciales causa sufrimiento individual y debilita la cohesión social. Limitar el acceso a la educación de las niñas y las mujeres jóvenes no solo les perjudica a ellas, sino que evita que las sociedades se beneficien de una fuente de talentos más amplia.

Estigmatizar a las personas que viven con el VIH hace que se sientan menos motivadas para someterse a pruebas y recibir una atención y un tratamiento sanitario que pueden salvarles la vida, e inhibe los esfuerzos para poner fin a la epidemia de Sida. Todas podemos tomar medidas para hacer frente a la discriminación y fomentar la aceptación: hacernos sentir y oír cuando algo está mal o alguien está siendo tratado de forma injusta, sensibilizar, apoyar a las personas que ya han sido discriminadas y fomentar los beneficios de la diversidad.

El informe de la ONU señala que para erradicar la enfermedad en el año 2030 es necesario que el 95% de los seropositivos conozcan su condición, el 95% de ellos reciba tratamiento y que el 95% de los mismos suprima su carga viral. El organismo internacional instó a incrementar los programas de prevención, eliminar la transmisión del VIH de madre a hijo, fomentar la independencia económica de mujeres y adolescentes, erradicar la discriminación hacia los seropositivos y avanzar para eliminar la enfermedad en los próximos 15 años.

Muchas personas con VIH han visto vulnerados algunos de sus derechos fundamentales como el acceso a seguros y prestaciones sociales, así como a oportunidades de empleo. El estigma que sufren las personas con esta enfermedad constituye un obstáculo para el acceso a los servicios de salud que permitan un adecuado diagnóstico y tratamiento. Los perjuicios acerca de las enfermedades infecciosas, específicamente las de transmisión sexual, así como la información errónea acerca de las mismas causan desigualdad en el acceso a la salud, a las prestaciones sociales, a la vivienda o al mercado laboral.

Toda persona tiene talentos y competencias que pueden enriquecer a las sociedades y fortalecer a las comunidades. Acoger y recibir con los brazos abiertos la diversidad en todas sus formas fortalece la cohesión social y nos beneficia a todos.

Por: GGBA

Fuentes: http://www.unaids.org/es/https://mundo.sputniknews.com/

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