Cultivar la presencia ejecutiva – Blog de Empléate
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Cultivar la presencia ejecutiva

Hay quienes afirman que la confianza es el motor de la vida y que, si además de eso logras que las personas correctas crean en ti, podrás alcanzar los objetivos de una manera más sencilla. Sin embargo, para lograrlo en el ámbito empresarial requiere la activación de algunos recursos que probablemente tengas bajo la manga.

Es común, sobre todo en las reuniones de negocios, que siempre exista alguien que no preste atención, que interrumpa en todo momento o que hable de cosas que nada tienen que ver con los tópicos tratados en la conversación. Son personas que sin darse cuenta dejan una mala impresión y generan desconfianza en quienes los observan. Una manera de tratar estos escenarios es entrenando a los jefes o encargados de área para que puedan sortearlos y tratar de encauzar el río por un mejor rumbo.

A este entrenamiento se le llama “presencia ejecutiva” un concepto que surgió en los Estados Unidos y que contempla la capacidad de conectar con los otros de una manera auténtica. Hay estudios que demuestran que cuando alguien muestra buena presencia ejecutiva hace sentir importante a quienes tiene a su alrededor. Esto no quiere decir que la persona se convierta en moneda de oro para caerle bien a todo el mundo o tratar de ser empático con los demás a la fuerza. Existen tres aspectos que se deben trabajar para mejorar la presencia ejecutiva no solo en nuestra empresa sino en nuestra vida personal:

Entender cómo viven los demás la experiencia de estar a nuestro lado. Para esto es necesario ponerse los zapatos del otro, pero sin llevárselos puestos. Esto no quiere decir que se pierda el foco de los intereses propios de esa persona, sino que le permita conectarse con las inquietudes de la otra persona. La persona debe saber escuchar y dejar la tecnología de un lado mientras se está en presencia de alguien más. Una de las medidas que han implementado algunas empresas es limitar la atención de estos aparatos durante las reuniones de trabajo, ya que la confianza se apoya en hechos. Tener una buena presencia radica en estar presente y concentrado en los propios objetivos.

Mejorar nuestras habilidades de comunicación. Además de saber escuchar, es necesario usar un tono de voz adecuado para dirigirnos a los demás. Subir el tono no es algo positivo y en lugar de mejorar la comunicación, la complica. Tratar de no interrumpir y escuchar las opiniones de los demás con respeto y calma.

Evitar que nuestra apariencia sea una distracción. Es recomendable minimizar las evaluaciones inconscientes que realizamos a otras personas una vez las conocemos, es decir, no dejarse llevar por esa primera impresión, en su lugar es necesario ser empáticos y estar consciente de los escenarios para tratar de vestir de un modo adecuado y acorde a la ocasión sin que sea un elemento de distracción, dentro del estilo de cada persona, claro está.

Tener una buena presencia ejecutiva es vital para obtener la confianza de la otra persona. Cuando entrenamos nuestra presencia ejecutiva, conseguimos una buena respuesta de la persona que tenemos enfrente. Esto es posible si trabajamos nuestras actitudes, nuestra comunicación y nuestra apariencia de un modo empático y profesional.

Por: GGBA

Fuente: https://elpais.com/elpais/2019/05/26/laboratorio_de_felicidad/1558902036_166454.html

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