Bungee Jumping #2Qué fácil resulta exigir y esperar siempre de los demás. Aunque muchos no lo admitan es una posición cómoda, en la que aparentemente la responsabilidad de que ocurra algo que estamos esperando, recae en otros.

Cuando volteamos la tortilla y somos el componente activo que espera, pero también propicia, propone y actúa, nos involucramos directamente con nuestras metas y objetivos.

¿Qué podemos hacer para revertir esta tendencia? Además de ser proactivos y entusiastas, podemos adoptar una actitud retadora ante nosotros, hacer más de lo necesario y ayudar a otros aunque no lo pidan, es decir: “exceder las expectativas”.

Cuando excedemos las expectativas, somos capaces de ponernos en los zapatos del otro para ver sus necesidades y establecer acuerdos que beneficien a las partes involucradas. También ofrecemos respuestas sencillas y eficaces, siempre con amabilidad y paciencia, pues cada situación es analizada con un criterio establecido luego de un proceso de observación objetivo y franco.

Ver nuestro reflejo y no la sombra de los demás, también garantiza un crecimiento sano de nuestra seguridad y nos convierte en jueces ecuánimes, más orientados en buscar oportunidades de mejoras en nuestras vidas, que en ser magistrados arbitrarios en las vidas de otros.


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