Todos nacemos curiosos, la curiosidad tiene grandes ventajas y se manifiesta de distintas maneras, desde rejuvenecer nuestra mente hasta a ayudarnos a afrontar los cambios y convertirlos en victorias. Pero no todos utilizan la curiosidad del mismo modo, hay a quien le encanta utilizar la curiosidad, fisgonear algunas redes e indagar en la vida de los demás. Otros centran su interés en conocer cosas materiales como, por ejemplo, la mecánica, la ciencia, el arte o el hilo interminable de la historia.

Sin duda que ambos ejemplos describen a personas curiosas, pero lo que detallan las últimas investigaciones es que dependiendo del tipo de curiosidad que se tenga, las personas estarán mejor preparadas para resolver diversos conflictos. Aquí te dejamos la tipología que propone Todd B. Kashdan y otros investigadores de la Universidad George Mason en Estados Unidos:

  1. Exploración alegre: este es el prototipo clásico de curiosidad. Estás buscando algo relacionado con nuevos conocimientos o información, desde aprender a cocinar una postre que te gustó a saber quién construyó algún puente o edificio. Esta curiosidad, como lo indica su nombre, está relacionada con la alegría de aprender algo que desconocías.
  2. Sensibilidad a la carencia: Mientras que el anterior te da alegría, en este caso uno se adentra en la tensión o en la ansiedad por saber cómo se resuelve un problema en un examen o por recordar un dato, que no hay manera que recuerdes fácilmente.
  3. Tolerancia al estrés: esta se activa cuando se acepta la duda o la ansiedad ante eventos nuevos, complejos o misteriosos. De algún modo, ayuda a reducir la resistencia ante los cambios. Permite preguntarse qué puede haber más allá del miedo, como cuando se presenta un cambio en el departamento en el que trabajamos.
  4. Curiosidad social: en este tipo de curiosidad se enmarcan situaciones en las que queremos saber qué piensan y hacen otras personas al observar, hablar o escuchar conversaciones. Es el deseo de conocer la vida de otros a través de la prensa o las redes sociales o, simplemente, preguntarse qué mueve a cada uno cuando toma una decisión.
  5. Búsqueda de emociones: es la dimensión que te lleva a asumir riesgos sociales, físicos o financieros para buscar nuevas experiencias, como quien explora deportes de riesgo o se va a otro país por el placer de la aventura, emprender nuevos negocios, apostar.

Según una reciente investigación realizada a más de 3.000 trabajadores en Estados Unidos, Alemania y China, el 84% reconoció que la curiosidad permite generar nuevas ideas y un 64% que ésta ayuda a obtener un ascenso laboral. Además, según las conclusiones del estudio, las cuatro primeras dimensiones de la curiosidad mejoran los resultados en el trabajo; y las personas con alta curiosidad social son las mejores para resolver conflictos con los compañeros de trabajo y logran una mayor confianza.

En definitiva, cada uno puede tener más o menos desarrollada cada una de las dimensiones anteriores, y dependiendo de ello, podremos ser: fascinados (tenemos un desarrollo alto de todas las dimensiones, en especial, la exploración alegre); solucionador de problemas (cuya dimensión principal es la sensibilidad a la carencia) o empático (la curiosidad social es más importante).

Así que podemos determinar que la curiosidad es sana, a pesar de algún refrán que diga lo contrario, y si pudiéramos, valdría la pena desarrollar distintas perspectivas de la curiosidad. Como demuestran las investigaciones, esto nos daría mayores recursos para movernos con éxito en el trabajo y para resolver conflictos. No pierdas tu curiosidad.

Por : Reiter

Fuentes:

curios

theguardian

 


Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: