Con el paso del tiempo el mundo ha ido evolucionando, y cada vez son más las empresas que necesitan contar con profesionales calificados y capaces de generar contenidos atractivos y de calidad para impulsar sus estrategias de Social Media Marketing.

En muchas ocasiones se cree que escribir es una tarea sencilla, pero nada más alejado de la realidad, pues escribir conlleva una gran responsabilidad, ya que todo lo que salga publicado a través de una red social, un blog o una página web, tendrá el poder de llegar a cientos, miles o hasta millones de personas por lo que debemos tener un especial respeto y cuidado.

En este caso el redactor publicitario, o como se le conoce comúnmente como redactor creativo o copywriter, pasa a convertirse en un vendedor de un producto, servicio o de una idea base de donde saldrá una línea de pensamiento que pueda ayudar a pequeñas, medianas y grandes empresas.

A diferencia del periodista tradicional que se nutre de temas y noticias, el redactor publicitario tiende a ser receptor de opiniones, tendencias del mundo y de las redes sociales y temas sociológicos, así como tener grandes dotes de psicología para entender cómo ha de escribir para despertar el interés en la audiencia. Existen muchas cualidades que caracterizan a un buen redactor, aquí te dejamos algunas:

Debe vender por escrito. Un buen copywriter ha de ser un buen vendedor que sepa transmitir por escrito las cualidades del servicio o producto y generar admiración, interés y deseo que conduzcan al usuario que lee su artículo a la ansiada conversión: la venta.

Tiene que ser persuasor. Un redactor publicitario debe vender persuadiendo, es decir, hacerlo de forma sutil, pero que enganche, generando una situación al plantear una necesidad al lector que, a lo mejor, ni siquiera había imaginado tener.

Ha de saber comunicar. Debe ser capaz de transmitir de forma que los compradores perciban el producto o servicio. Además, ha de lograr que sean capaces de ver a ese producto o servicio de manera diferente a otros similares en su nicho de mercado. El redactor no solo ha de comunicar, sino que tiene que hacerlo en muchos y diferentes niveles, por ese motivo, ha de invertir mucho tiempo en conocer el producto o servicio, el target al que se dirige (consumidores) y su competencia.

Creatividad. Un buen redactor busca, inventa, crea ideas que hagan participar al público, evoquen reacciones y resuelvan problemas.

Curiosidad. Pensamos con nuestra experiencia, decía Rudolf Flesch en “The art of clear thinking”, y tiene mucho sentido, la curiosidad nos lleva a investigar, a atrevernos a hacer cosas nuevas, diferentes, que se convierten en vivencias, que poco a poco van formando parte de nuestra experiencia de vida, ya sea personal, familiar o profesional. A mayor número de experiencias vividas, la mente tiende a ser más abierta, más creativa y esto permite que un excelente redactor viva constantemente en el mundo del “Puede ser” o “Por qué no”.

Imaginación. Una mente imaginativa es una mente abierta, por lo que un buen copywriter tiene alma de niño, es decir, su mente está siempre como una pizarra limpia, preparada para ser escrita. Un buen redactor es una persona intuitiva y que se interesa por los hechos por el simple motivo de que podría ser posible.

Empatía. En la actualidad, los consumidores saben lo que quieren, tienen un mayor nivel de educación y son más sofisticados, un buen copywriter ha de conseguir empatizar con el público y hacerlo de manera natural. Ya no se trata de conocer el producto, el nicho de negocio, los consumidores, la competencia, y ser creativos, curiosos e imaginativos, se trata de lograr saber antes de redactar cómo será recibido por parte de la audiencia el mensaje publicitario que se quiere transmitir. Un buen redactor es capaz de absorber y analizar todo lo que se cruza en su camino, convertirlo en información y devolverlo a la audiencia en forma de mensaje.

Entusiasmo. Para poder transmitir a la audiencia entusiasmo, es imprescindible que el contenido lo irradie y esto sería imposible, si la mente que lo ha pensado y lo ha creado no tuviera esta cualidad.

Flexibilidad. El copywriter tiene que ser flexible con sus ideas, una cosa son las convicciones y otra muy diferente es ser esclavo de ellas.

Diferenciación. Tener la capacidad para diferenciarse del resto debe ser una habilidad intrínseca en el profesional de la redacción, sobre todo, cuando esta diferenciación busca la excelencia en su proyecto personal.

Podríamos decir que un copywriter o redactor es una persona que posee las cualidades de un vendedor, persuasor, comunicador, creativo, pensador y escritor. Es importante que conozca las vías de difusión y su funcionamiento a la hora de que la creación de contenidos forme parte de una estrategia de contenidos. Además, debe identificar los canales y las plataformas de distribución, pues cada medio requiere estrategias diferentes.

Por. GGBA

 

 

 

Fuente: https://tictacseo.es/las-10-cualidades-del-buen-copywriter/

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