Cómo manejar el lenguaje corporal para evitar dar un mensaje errado – Blog de Empléate
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Cómo manejar el lenguaje corporal para evitar dar un mensaje errado

Causar una primera impresión ante los demás es algo que, aunque no nos demos cuenta, ocupa nuestra atención por más tiempo del que pensamos. De cierto modo, esto es normal en la conducta del ser humano, ya que, desde sus inicios, el hombre ha tratado de encajar dentro de su círculo social para desenvolverse y lograr sus objetivos.

Pero, ¿Qué pasa cuando nuestro lenguaje corporal habla de una manera distinta a como nos expresamos verbalmente? A continuación, profundizamos acerca de esto y dejamos algunas recomendaciones para aprender a manejar el lenguaje corporal y así evitar dar un mensaje errado a los demás.

Lo primero que hay que comprender es que nuestro cuerpo habla, aun de manera inconsciente, es por eso que generamos sensaciones y diversas percepciones en los demás que nos pueden impulsar a alcanzar el éxito o dejarnos rezagados. Si lo que tienes en mente es generar una buena impresión, debes comenzar por generar confianza y mostrarte a ti mismo con naturalidad. Es importante resaltar que tienes una autoestima sólida, valores claros, disciplina y capacidad de liderazgo, aunque no lo creas, te abrirá muchas puertas y podrás avanzar hacia tus objetivos.   

Existen gestos no verbales positivos y gestos no verbales negativos, los primeros son los que te ayudan a alcanzar el éxito, por ejemplo, mirar a los ojos a la otra persona o mostrar energía sin caer en la arrogancia o en la agresividad, mientras que los segundos pueden perjudicar la percepción que causas en los demás como, por ejemplo, no ver a los ojos a las personas, encorvar el cuerpo e, incluso, apretar muy fuerte la mano del otro. A continuación, mencionamos algunos errores del lenguaje corporal que es importante evitar: 

Mala postura. Algo muy común que suele pasar desapercibido y que causa muy mala impresión. Una mala postura puede apreciarse en unos hombros encorvados o una posición caída que te harán parecer pequeño, sin confianza o sin motivación para hacer las cosas. Para evitar que esto suceda, es crucial saber si en primer lugar lo estás haciendo, incluso puedes indagar con amigos o familiares que te digan cómo te perciben ellos y así caer en cuenta. Trata de mantener tu columna recta, echar los hombros hacia atrás, la cabeza en alto y una postura natural.

Evitar sonreír. En primer lugar, es crucial determinar en cuál entorno cultural se está para saber si es de buena educación sonreír o no. Una vez que se determine si es socialmente aceptable, sonreír de manera natural, y en los momentos que lo amerite, puede abrirte muchas puertas. Produce en el otro una sensación agradable y ayuda a generar confianza y empatía.

Mirar por encima del hombro. Así como es importante tener la cabeza en alto, también lo es tenerla a un nivel adecuado, ya que de hacerlo de manera exagerada puede causar la impresión de ser una persona engreída y con ínfulas de superioridad que mira a todos por encima del hombro. Evítalo a toda costa.

Evitar ver a los ojos. Sin duda uno de los errores más comunes y que más inestabilidad genera, ya que lo recomendable es tratar de ver a las personas a los ojos al menos un 50% del tiempo, mientras hablas, y un 70% cuando es otra persona la que habla. No hacer contacto visual le hace sentir al otro que no hay interés, ganas de vincularse, falta de compromiso, rechazo, desconfianza e incluso, algo que ocultar.

Estar agitado. Uno de los errores que más se comete de manera inconsciente, sobre todo, cuando hay nervios, por ejemplo, por una entrevista de trabajo. Para evitar que los nervios nos invadan y nos hagan lucir inseguros, impacientes o asustados ante los demás, lo recomendable es sentarse unos minutos y tratar de despejar la mente. Pensar en algo positivo y de ser posible, tener a la mano algún objeto anti estrés.

Ocultar las manos. Uno de las maneras más comunes es metiendo las manos en los bolsillos y denota inseguridad o incomodidad de estar en un lugar. Lo recomendable es mantener estas partes del cuerpo donde las personas que comparten espacio contigo puedan verlas y se sientan en confianza.

Apretar la mano de manera exagerada. Además de dar mala impresión es algo incómodo para la persona que recibe el apretón. Saludar al otro no debe terminar en una posible lesión, ya que no es un concurso de medir fuerzas. Lo ideal es que se apriete la mano de manera firme pero suave.

Cruzarse de brazos o piernas. Demuestra, sin duda, disgusto o resistencia. Cuando estás hablando con alguien es ideal que los brazos y las piernas estén relajadas y en una posición de tranquilidad, de lo contrario la persona se sentirá incómoda y en desconfianza.

Tener los puños cerrados. Las manos abiertas demuestran que está abierto e interesado en lo que la otra persona está diciendo. También indican amabilidad y que no tienes nada que esconder, por lo que rechaza los puños cerrados. Estos denotan nerviosismo, agresividad y falta de transparencia.

Chequear constantemente el teléfono o el reloj. Con toda esta era tecnológica es usual que vivamos pendientes de lo que sucede, ya que prácticamente toda nuestra vida está en un teléfono celular, sin embargo, cuando se tiene un encuentro con una persona es ideal que esto pase a segundo plano, ya que puede hacerle pensar al otro que lo que está diciendo o que su presencia no es importante para ti. Esto sin duda denota mala educación, evítalo, a menos que sea algo urgente de lo que debas estar muy pendiente.   

Elevar la voz mientras se habla. Pasa con frecuencia, sobre todo cuando hay personas que piensan que mientras más elevado tengan el tono de voz, mejor les escucharán. Lo cierto es que esto genera desaprobación porque resulta molesto. Lo mismo sucede con quienes suelen hablar gesticulando en exceso, los demás se sienten incómodos porque perciben a estas personas como prepotentes.

Invadir el espacio del otro. Cuando nos acercamos demasiado a otra persona esta se puede sentir invadida e incluso irrespetada. Lo recomendable es acercarse manteniendo una distancia prudencial para que la persona se sienta en confianza, pero no demasiada. También es crucial comprender que no se debe tocar a las personas, a menos que sea un saludo amigable cuando ya existe la confianza suficiente para hacerlo, de lo contrario se puede generar un entorno de incomodidad.

Po GGBA

Fuente: https://www.actualidadlaboral.com.ve/seccion/detalles/como-el-lenguaje-corporal-puede-provocar-una-mala-primera-impresion

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Greasy Bolanos
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