Claves para gestionar la inteligencia relacional – Blog de Empléate
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Claves para gestionar la inteligencia relacional

Aunque quizás no se trate de un pensamiento que se presente en nuestra mente con regularidad, lo cierto es que la inteligencia siempre está presente porque forma parte de nuestra esencia como seres humanos, de ahí que muchos psicólogos y sociólogos se estén dedicando a investigar y descubrir los diferentes tipos de inteligencia que pueden existir.  

Pero ¿Por qué es necesario saber qué tipos de inteligencias existen?

Porque, aunque no parezca, tener conocimiento de esto nos va a facilitar el poder relacionarnos con los demás, no solo dentro del entorno laboral, sino también con nuestro círculo más cercano como familiares o amigos. 

Además, diversos estudios han demostrado que esto es muy beneficioso para que las personas aprendan a gestionar diferentes situaciones sociales con las herramientas que puede ofrecer un conocimiento de modelo emocional. Adicional del modelo emocional, también existen tipos de inteligencia relacionadas como el cociente.

Según Dharius Daniels, experto en relaciones sociales, existe otro tipo de inteligencia que tiende a ser más común en las personas más exitosas. Se trata de la inteligencia relacional o la habilidad o capacidad de manejar bien las relaciones personales. “Es la capacidad de discernir si alguien debe ser parte de nuestras vidas y qué lugar debe ocupar, y luego alinearlos en consecuencia, aunque también sirve como herramienta para conocer si se está destinando demasiado o muy poco esfuerzo y tiempo en una relación”.

Claves de la inteligencia relacional

Uno de los primeros aspectos que se debe tomar en consideración cuando se quiere aprender a desarrollar este tipo de inteligencia, es definir las relaciones. Sí, hay que saber identificar qué tipo de relación se tiene con cada persona que forma parte de tu vida, profesional y personal, de esta manera sabrás como tratarlas o como dirigirte a ellas.

Desde el punto de vista profesional, según Daniels existen solo cuatro categorías a considerar:

Amistades. Todas aquellas relaciones no transaccionales que logran establecerse con esas personas que consideramos nuestros amigos. “Son el único lugar donde podemos ser nosotros mismos auténticos, por lo que generalmente el tipo de circunstancias que se dan en estos contextos amistosos son diferentes a las que ocurren en otros espacios como el trabajo”.

Asociados. En algunas ocasiones este tipo de personas se confunden con los amigos, sin embargo, no entran en la categoría debido a que no ha habido suficiente tiempo, deseo o interés como para desarrollar esa conexión. Se trata más de una relación en que una o ambas partes prefieren no comprometerse más allá de lo necesario.

Asesores. Como lo menciona Daniels, se trata de una relación establecida con alguien para alcanzar una meta muy específica, por ejemplo, que te ofrezca una orientación, una tutoría, un entrenamiento o una capacitación de algo muy puntual. “Las personas sin inteligencia relacional no son conscientes de esto y corren el riesgo de cometer el error de tratar una tarea como un amigo. Cuando esto sucede, terminamos manejando mal las expectativas o revelando lo que debería ser confidencial2”, advierte.

Por GGBA

Fuente: https://bit.ly/3xXuaf8

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