Hablar de modernismo en Venezuela, es hablar de Carlos Raúl Villanueva, considerado el arquitecto más importante de la Venezuela del siglo 20: pionero, máximo exponente e impulsor de la arquitectura moderna en Venezuela y uno de los más importantes en Latinoamérica. Su obra cúspide es la “Ciudad Universitaria de Caracas”, complejo urbanístico que alberga la sede principal de la Universidad Central de Venezuela.

De padre venezolano y madre francesa, Carlos Raúl Villanueva Astoul nace en Londres, Reino Unido en el año de 1900. Los Villanueva Astoul tienen una descendencia de 5 hijos y, de ellos, el joven Carlos es el único que decide retomar sus raíces caribeñas al mudarse a Venezuela, para radicarse de forma definitiva en el país entre los años de 1928 a 1938.

Villanueva comienza a trabajar en Venezuela para el extinto Ministerio de Obras Públicas. Cuando se le presenta ante el general Juan Vicente Gómez, quien en ese entonces era el presidente de la República, se le refiere como un profesional que hacía cosas “bonitas como los arquitectos y buenas como los ingenieros”.

Las 3 primeras obras de Carlos Raúl en Venezuela son la remodelación del Hotel Jardín en Maracay (1929), la Maestranza de Maracay “César Girón” (1931) y los Museos de Bellas Artes y Ciencias en Caracas (1935 – 1937). En ellas, demuestra todo el bagaje de aprendizajes adquiridos en la Escuela de Bellas Artes de París y los conjuga con el entorno local.

Ya radicado en Caracas, Carlos Raúl Villanueva establece lazos afectivos y se casa con la joven Margot Arismendi, hija de uno de los primeros urbanistas de Caracas, Juan Bernardo Arismendi. Sus obras modernistas pueden encontrarse en ciudades como: Caracas, San Antonio de los Altos, Maracaibo, Ciudad Bolívar, Maracay, Coro y en países como Nicaragua y Canadá.

Su obra más importante, la Ciudad Universitaria de Caracas es Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO desde el año 2000. Inició este proyecto en 1944 y tardó 25 años en concluirlo. La Ciudad Universitaria de Caracas comprende unas 200 hectáreas y unos cuarenta edificios que albergan las diferentes actividades de la vida universitaria. Conoce más sobre uno de los más significativos ejemplos de la arquitectura venezolana. A pesar de la generosidad de Villanueva para con los materiales utilizados en la Ciudad Universitaria, y el riesgo de inversión que la misma tuvo, la obra se quedó con 12 edificios sin acabar de construirse.

El escultor estadounidense Alexander Calder, autor de las nubes colgantes que forman parte del Aula Magna de la Universidad Central de Venezuela, llama “Diablo” a Carlos Raúl al asegurar que “Quien se atreva a hacer este proyecto que te estás planteando, eso de colgar las nubes como imaginas en el techo del Aula Magna, o tiene un pacto con el diablo o ¡es el diablo!”. Hoy en día, las nubes o “Platillos voladores”, como también se conoce a las estructuras de Calder, siguen siendo parte del milagro acústico de la sala.

También forman parte de sus obras de urbanismo: el Pabellón de Venezuela en la Exposición Universal de 1937; la Escuela Gran Colombia en Caracas, hoy Grupo Escolar Francisco Pimentel (1939); la remodelación de la Urbanización El Silencio de Caracas (1941); la Escuela de Ingeniería de Petróleos de la Universidad del Zulia (1953); el Estadio Olímpico de la Universidad Central de Venezuela (1954); el Edificio de Oficinas de la Fundación La Salle (1962); el Edificio Plaza la Estrella de San Bernardino en Caracas (1964); La Casa para Alejandro Otero (1965) y el Museo Jesús Soto (1970).

Aparte de su labor como arquitecto, Villanueva es autor de varias publicaciones en revistas especializadas nacionales y extranjeras, así como también de los libros: La Caracas de ayer y de hoy (1950) y Caracas en tres tiempos (1966).

Recibió el Premio Nacional de Arquitectura en 1963, de manos del Gobierno Nacional, por su obra “Ciudad Universitaria de Caracas”. De igual manera, Villanueva cuenta con 2 doctorados “Honoris Causa” de parte de la Universidad Central de Venezuela (UCV) y de la Universidad de Los Andes (ULA), así como múltiples premios y títulos, fruto de su prolífica trayectoria en Francia y Venezuela.

En 1971, se le nombra Presidente Honorario del Colegio de Ingenieros de Venezuela. Como fiel creyente de la libertad creativa, Carlos Raúl Villanueva no se preocupó por dejar una escuela con sus enseñanzas. Curiosamente, es uno de los arquitectos más estudiados por las nuevas generaciones de profesionales en el país y su legado es uno de los más prolíficos a la fecha en el área. La obra conocida de Carlos Raúl Villanueva es amplia, pero se estima que buena parte de su trabajo está aún por conocerse.

Preocupado por un sentido de trascendencia, Villanueva prefirió trabajar para el Estado frente a la posibilidad de trabajar para la industria privada; señalando que, de trabajar para la segunda, su legado quedaría relegado a las peticiones del cliente y no al estudio concienzudo de los principios arquitectónicos y a la funcionalidad de los espacios destinados a la obra.

 

Por GGBA

 

 

 

Fuente: https://en.wikipedia.org/wiki/Carlos_Raúl_Villanueva

https://www.latiendavenezolana.com/blogs

 

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