Ayudar al otro desde el liderazgo positivo – Blog de Empléate
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Ayudar al otro desde el liderazgo positivo

Muchas veces se ha hablado de la importancia del liderazgo y de cómo esta cualidad puede hacernos escalar posiciones cada vez más importantes en el mundo profesional, sin embargo, desde el punto de vista de la psicología positiva, el liderazgo debe ir más allá. Ser un verdadero líder, no solo implica saber reconocer para qué estamos aquí, sino también poder ayudar al otro a encontrar su camino y vocación.

Lejos de lo que muchos opinan, el liderazgo no es una cualidad exclusiva de unas pocas personas, sino que es algo que se puede desarrollar, sobre todo, cuando hay una verdadera disposición de encontrar el foco para ser quien se quiere ser, además de ayudar a alguien más a darse cuenta de que puede ser lo que desee ser. 

¿Cómo se logra esto?

En un principio puede resultar cuesta arriba, ya que guiar a alguien para que encuentre su camino representa todo un reto. En primer lugar, la persona que da la ayuda debe saber que posiblemente se encontrará con alguien que no necesariamente tiene confianza en sí misma para dar el primer paso y, en segundo lugar, la persona que recibe la ayuda probablemente tenga dudas de que esa persona realmente podrá ayudarla. Se trata entonces de buscar un equilibrio entre lo que ambas partes pueden aportar para poder progresar.

En el caso de estar al frente de un equipo de trabajo, el reto está en encontrar la forma de guiar a las personas del equipo para que logren sus metas, mientras se van logrando los resultados que la empresa requiere. Si bien el tema del liderazgo es extenso, pongamos el foco en los componentes o las necesidades psicológicas que hacen que las personas se sientan motivadas para alcanzar sus metas.   

Hacer del liderazgo un detonante de la felicidad

Al asumir el rol de líder de un equipo, es fundamental crear los espacios necesarios para potenciar las posibilidades de cada integrante a seguir avanzando, además de sentirse libres de poder expresar lo que sienten, ya sean dudas u opiniones respecto a un tema, etc. A continuación, dejamos algunos de estos componentes necesarios para motivar a las personas a lograr sus objetivos, los cuales, una vez alcanzados, generarán felicidad.

Libertad para elegir. Cuando una persona se da cuenta que tiene la capacidad y la libertad de elegir lo que le motiva y le hace sentirse bien consigo misma y con lo que hace, comienza a ganar confianza y darle un giro a su vida. Esta persona se siente entonces AUTÓNOMA. La autonomía, en este caso, no se trata de convertirse en un ser individualista que deja de lado el valor del otro, por el contrario, desarrolla la confianza suficiente para tomar decisiones trascendentales en su vida.

Para ayudar a otra persona desde el liderazgo, intenta ofrecerle tu apoyo para que sea capaz de encargarse y resolver cada vez más desafíos. Evita “cuidar” a esa persona poniéndote en la posición del que resuelve todo por ella; en su lugar, delega, haz que se encargue por sus propios medios de resolver tareas, de lo contrario, serás tú el que siempre tenga la responsabilidad de sacar todas las actividades de tu equipo, y sabemos que no es la idea. Toca ser muy flexible para que una vez que hayas tomado los riesgos calculados con esa persona, seas capaz de ver cómo avanza y, cuándo se equivoque, saber orientarla para que se dé cuenta de lo que pasó y cómo resolverlo.

Fomentar el aprendizaje. Ser un líder que detone felicidad, es hacer que la otra persona sea capaz de volverse cada vez más competente, al mantenerse en continuo aprendizaje y desarrollando habilidades que le permitan explotar sus conocimientos y ponerlos en práctica para ser cada vez mejor en lo que desee hacer. Cuando fomentamos en el otro la importancia de la preparación, logramos que se sienta cada vez más seguro y esto, a su vez, le hará tomar mejores decisiones.

Impulsar a alguien más a ser competente requiere de mucha pericia, ya que no solo se trata de que aprenda cosas nuevas, sino que también se sienta cómodo desde la incomodidad que puede generar aprender algo nuevo o que está fuera de su campo de acción o conocimiento. 

Valorar las conexiones con otros. Es uno de los componentes más significativos, ya que el hombre en esencia es un ser cuyo cerebro está predispuesto a establecer relaciones con otros y esto, a largo plazo, genera felicidad. Cuando nos conectamos con alguien más liberamos oxitocina, sustancia que nos da una sensación de bienestar. 

Cuando logramos establecer vínculos y conexiones con otros, aumentamos nuestra capacidad para ser empáticos, generosos y humildes para reconocer que necesitamos ayuda de terceros. Desarrollar el liderazgo que detone felicidad en otros es ayudar a que el otro reconozca que puede tomar sus decisiones, que tiene todas las capacidades para hacer las cosas bien y que puede establecer conexiones con otros, una vez que aprenden a manejar los temores y se reconozcan como seres vulnerables capaces de evolucionar.

Ser un líder desde el positivismo, es comprender y aceptar que luego de haber ayudado a esa persona a alzar el vuelo, esta probablemente emprenda otro camino que le beneficie más. Ayudar al otro a crecer es entender que esa persona puede llegar a ser incluso mejor que tú, aquí es donde entra la inteligencia emocional que tengas, la cual te permitirá hacer el bien sin mirar a quien.

Por GGBA

Fuente: https://mujeres.expansion.mx/opinion/2021/02/26/liderazgo-que-detone-felicidad

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