Adentrarse en el terreno salarial a veces puede resultar intrincado y un poco difícil de abordar, sobre todo porque muchas veces se desconoce cuál es el salario que realmente debería recibir una persona de acuerdo a su profesión y conocimientos. Sin embargo, atreverse a hablar sobre ello con las personas encargadas de la materia puede servir de mucha ayuda para obtener una remuneración bastante justa.

En primer lugar, hay que evitar caer en estigmatizaciones, ya que es usual que existan brechas salariales por una gran cantidad de variables que pueden ir desde el género hasta la habilidad de cada para venderse como la marca que es, es decir, sus capacidades, actitudes y aptitudes. Además, hay empresas que, si se quiere, son más justas que otras y tratan de compensar a sus talentos en base a su experiencia, esto como una manera de ser más transparentes y respetuosos.

En el caso de ser una persona que no trabaja en una de estas compañías abiertas con sus trabajadores y además te cuesta ser un artista de la negociación salarial, a continuación, te dejamos algunas herramientas para atreverte a hablar de ello y saber si lo que cobras es justo.

Verifica si realmente cobras menos de lo que piensas. Es normal que la mayoría de las personas sientan que perciben menos dinero que los demás, y más cuando se llega a final de mes a duras penas. Pues bien, es el momento de asegurarte si lo que piensas corresponde con lo que realmente sucede. En primer lugar, debes centrarte en los salarios más elevados. Según una investigación publicada por Harvard Business Review, el 79% de los profesionales que cobran por encima de la media se sienten mal retribuidos. Cuando esto sucede es casi seguro que el compromiso y la calidad de trabajo del empleado se vean afectados. De ahí la necesidad de conocer los datos reales para poder comparar y hablar con bases.

Si eres mujer, siéntete segura de negociar. A veces cuesta porque las mujeres tienden a sentir más temor de atreverse a hablar sobre sus inquietudes salariales, y más cuando hay datos que demuestran que la mayoría de las veces los hombres terminan percibiendo más dinero. Una de las razones de este desnivel puede ser la falta de información o porque las mujeres sienten que deben frenarse al momento de pedir un ajuste salarial porque de hacerlo pueden ser objeto de desaprobación. Es necesario romper con estas viejas creencias que atentan en contra de sus intereses y beneficios.

Sin duda existe una brecha salarial entre los géneros y en unas empresas se nota más que en otras, sin embargo, no hay que creer que esto sucede en todas partes, porque incluso hay estudios que demuestran que las mujeres que reciben un pago por encima del promedio del mercado tienen un 18% más de probabilidades de creer que reciben un salario inferior al de los hombres en la misma categoría. Por eso es importante conversarlo para verificar datos y evitar caer en conceptos erróneos. Ser mujer no debe ser una limitante para exigir un salario que se ajuste a tus capacidades y conocimientos.

Calidad del liderazgo de los jefes. Esto es algo que se ve mucho en la actualidad. Aún hay muchas empresas que tienen a valorar aspectos que quizás no son tan importantes para el verdadero éxito de una compañía. Por ejemplo, cumplir con un horario puede llegar a ser más valioso que las metas que haya logrado cada trabajador a su propio ritmo, pero cumpliendo con los plazos establecidos. Esto no quiere decir que se debe premiar cumplir con las metas al ritmo del trabajador. Por esto, muchos jefes todavía tienen dificultades para definir bien los objetivos vinculados al salario de sus colaboradores.

Todavía hoy hablar con naturalidad con los compañeros de trabajo y amigos acerca de nuestro sueldo puede verse como un tabú o algo poco profesional, sin embargo, las tendencias económicas actuales nos invitan a tratar la información con madurez y autocrítica como una manera de estar atentos a los cambios en las escalas y los ajustes que surgen en base a los conocimientos de cada empleado. Hay que tener claro que el salario no dependerá solo del desempeño, sino de otros aspectos importantes como la antigüedad, la experiencia, la carrera profesional, entre otros, por eso es necesario manejar la información pertinente para saber dónde estamos y poder conversarlo con apertura. La transparencia salarial beneficia a los empleados, a las organizaciones y a la sociedad.

 

Por: GGBA

 

 

 

Fuente: https://elpais.com/elpais/2019/03/04/laboratorio_de_felicidad/1551659145_881178.html

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