Hablar de Albert Einstein es hablar de ciencia. Tal día como hoy, pero en el año 1879, nació en la ciudad de Ulm, Alemania. Es reconocido por sus grandes aportes a la física, ya que formuló la teoría de la relatividad, descubrió la cuarta dimensión y ganó un Nobel de Física en 1921. Asimismo, la Revista Time lo nombró el personaje del siglo XX. Sus contribuciones a la ciencia fueron, sin duda alguna, su faceta más célebre ante el mundo.

A continuación, te dejamos una serie de datos curiosos que quizás no conocías de Albert Einstein:

Se ofreció para construir la bomba atómica y se arrepintió. El 2 de agosto de 1939, a través de una carta alertó al presidente de Estados Unidos de ese entonces, Franklin Delano Roosevelt, sobre las intenciones de los alemanes de crear una bomba atómica y se ofreció a construirla para EE.UU. A los dos meses Roosevelt le respondió cuando Alemania ya había invadido Polonia iniciando la Segunda Guerra Mundial en Europa. El presidente ordenó analizar la información, y se fabricó la bomba atómica. Sin embargo, Roosevelt rechazó la cooperación de Einstein en el proyecto.

“Si hubiese sabido el crimen de lesa humanidad que se cometería no hubiera escrito jamás esa carta. Mi pacifismo es un sentimiento instintivo, un sentimiento que me domina porque el asesinato del hombre me inspira profundo disgusto. Mi inclinación no deriva de una teoría intelectual, se funda en mi profunda aversión por toda especie de crueldad y de odio”, escribió Einstein tras el bombardeo atómico en 1945 a Hiroshima y Nagasaki.

Era un violinista talentoso. Su afición por el violín fue uno de los aspectos más desconocidos del físico. A los 6 años empezó a tomar clases, él mismo afirmó que de no haber sido científico se habría dedicado a la música. Cuando viajaba solía llevar el violín, al que llamaba “Lina”, a la espera de alguna ocasión para interpretar a sus compositores favoritos solo o en compañía. Tocaba con científicos amigos, con vecinos de su entorno o con cualquiera que le ofreciera esa oportunidad. Participó en conciertos públicos y privados, y acompañó al órgano en alguna sinagoga.

Se negaba a conducir. Einstein nunca aprendió a manejar ni tuvo coche propio, en su lugar contrató un chofer. Una anécdota de los años 20 relata que luego de varios días de una serie de conferencias que daba en la Academia Prusiana de las Ciencias, en Berlín, el físico se cansó de la rutina y le pidió al conductor que lo sustituyera por una noche, ya que había oído tantas veces sus conferencias que podría manejar la exposición sin problemas. Antes de llegar al lugar intercambiaron ropa y el chofer hizo la conferencia. Durante esa época, la mayoría de las personas no reconocía físicamente a Einstein, lo que hizo posible el cambio. Al finalizar, un profesor en el auditorio le hizo una pregunta. El chofer no tenía idea de cuál podía ser la respuesta, sin embargo, contestó: “la pregunta que me hace es tan sencilla que dejaré que mi chofer, que se encuentra al final de la sala, se la responda”.

Tuvo tres nacionalidades. Fue alemán, suizo y estadounidense. Al final de su vida, un periodista le preguntó qué posibles repercusiones habían tenido sobre su fama sus múltiples nacionalidades. Einstein respondió “Si mis teorías hubieran resultado falsas, los estadounidenses dirían que yo era un físico suizo; los suizos, que era un científico alemán; y los alemanes que era un astrónomo judío”.

Al ser judío Einstein tuvo que soportar un sinnúmero de intentos para desprestigiar sus investigaciones. Incluso al aceptar una oferta de trabajo en Estados Unidos, el Tercer Reich lo acusó de traición y sus libros fueron quemados en la hoguera durante una ceremonia organizada por estudiantes nazis. Albert Einstein abandonó Alemania en 1932. Se fue a vivir a Estados Unidos en medio del nazismo, para evitar persecuciones por ser judío.

Repudiaba la ciencia ficción. Einstein estaba en contra de la ciencia ficción porque sentía que cambiaba el entendimiento de la gente sobre la ciencia, dándoles una falsa ilusión sobre cosas que no podrían pasar. “Nunca pienso en el futuro, de por sí este llega lo suficientemente rápido”. Además, decía que si alguien veía un objeto volador o cosas por el estilo deberían guardar las experiencias para ellos mismos. Curiosamente, al cabo de unos años, su rostro fue el punto de partida de uno de los personajes más célebres de Star Wars. Stuart Freeborn creó el modelo del maestro de Yoda agregándole algunos rasgos típicos del rostro de Einstein, como sus ojos y arrugas, pensando que esto imprimiría sabiduría al personaje.

Sólo se vestía con trajes grises. El físico quería ahorrar el tiempo que implica pensar todos los días qué ponerse. Esta es la razón por la cual comenzó a utilizar solamente trajes de color gris. Años después, grandes personajes como Mark Zuckerberg y Steve Jobs siguieron dicha tradición. Además, no utilizaba medias, pues creía que eran totalmente innecesarias, “no producen más que agujeros”.

Su cerebro fue robado. El 18 de abril de 1955, día de su muerte, su cerebro fue separado del resto del cuerpo. El objetivo era llevar a cabo una serie de investigaciones para descubrir la clave de su genialidad. Thomas Harvey, el patólogo que hizo la autopsia de Einstein robó su cerebro y lo devolvió 43 años después. Según la BBC, el patólogo murió en 2007 sin publicar ninguna investigación sobre el cerebro de Einstein. Harvey tomó fotos del cerebro y lo cortó en 240 tajadas para ser observadas con microscopio, las envió a los principales neuropatólogos estadounidenses de su tiempo, pero estos no le correspondieron con grandes descubrimientos.

No aprobó el examen de ingreso de la universidad. El genio de la física tuvo problemas de aprendizaje desde muy pequeño. Su proceso para aprender a caminar y a hablar fue lento en comparación con el tiempo promedio. También, hay testimonios que afirman que Einstein sufría de dislexia. Al llegar a la universidad, a los 17 años, reprobó el examen de admisión en la Universidad Politécnica Federal de Suiza. Aprobó las secciones de matemáticas y ciencias, pero no obtuvo un buen puntaje en historia ni geografía. El mismo Einstein afirmaba “mi principal defecto era una mala memoria, especialmente para las palabras y los textos”.

Por GGBA

 Fuentes: http://revistadiners.com.co/actualidad/https://www.biography.com/people

 

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