Para muchos el significado de la palabra triunfar se traduce en que el resultado de lo que se haya emprendido sea bueno. El éxito puede tratarse de terminar una carrera o de ser alguien que cultiva buenas relaciones con los demás, mientras para otro se trate de hacer el viaje que se había propuesto o pasar más tiempo con su familia.

Al margen del objetivo o la meta que sea, el éxito significa que eso que te habías propuesto ha salido bien. Pero ¿por qué las cosas a veces no salen como lo planeamos? Mucha de esa responsabilidad está en cada uno, y aprender a erradicar las actitudes que amenazan tu felicidad es la clave para estar más cerca de vivir como te imaginas. ¿Qué actitudes debes dejar de lado para triunfar y alcanzar lo que buscas? Descubre las actitudes que debes abandonar para triunfar en lo que te propongas.

Tener hábitos poco saludables. Tu cuerpo y tu salud son el tesoro más preciado que tendrás siempre, por lo que si tienes hábitos nocivos deberás abandonarlos para estar mejor física y mentalmente. Es recomendable que comiences a hacer deportes, cuidar tus hábitos de alimentación y descansar bien.

No ponerte metas altas. Tener objetivos a corto plazo como irte de vacaciones el próximo mes está bien, pero tener otros más grandes es también fundamental para comprometerte con algo más elevado, algo que te enorgullecerá alcanzar. Escribir tus metas te ayudará a tenerlas presente y motivarte cada día para ir tras ellas.

La ley del mínimo esfuerzo. Si todo lo haces a desgano solo para cumplir (ya sea con las tareas del trabajo o la universidad, cuando estás en una reunión con amigos o en la mayoría de las cosas que haces diariamente), nunca podrás poner a prueba tu potencial. Existe un puñado mínimo de personas que alcanzan algo grande por mera fortuna, pero la regla general es que el esfuerzo es el camino para cumplir lo que te propongas.

Poner excusas para todo. Es un hábito terrible del que muchas veces nos agarramos para eludir las responsabilidades o las consecuencias de nuestros actos; y si bien es un mal hábito, todos lo naturalizamos desde que somos niños. Las excusas no solo te perjudican a ti y obstaculizan lo que quieres lograr, sino que en muchas ocasiones también perjudican a terceros. Abandonar las excusas implica tomar más responsabilidad y las riendas de tu vida, entendiendo que en gran parte tú eres artífice de tu destino.

Buscar la perfección. Por mucho empeño que le pongas a las cosas, la perfección es un ideal imposible de alcanzar y buscar la perfección puede llegar a frustrarnos, estancarnos y terminar por no hacer nada por miedo a fracasar. Existen varios motivos por los que no debemos buscar la perfección y entenderlo es la clave para no perder buenas oportunidades, ya que así las cosas no salgan como lo previsto, eso te servirá para crecer.

Decir sí cuando quieres decir no. Decir que no cuando no quieres hacer algo no es más que tener respeto hacia ti mismo y hacia tus emociones, ya sea que se trate de requerimientos de amigos o responsabilidades extra que tu jefe te obligue a tomar sin un previo acuerdo. Existe una palabra para describir esto y es asertividad, es decir, el camino del medio entre la pasividad y la agresividad, y se basa en hacer respetar nuestros derechos, opiniones, necesidades o puntos de vista de una forma no violenta, respetando también los derechos y opiniones del otro.

Rodearte de gente tóxica. Si vives tu vida rodeado de pesimistas, te convertirás en uno más. Cada vez se habla más de las personas tóxicas y lo cierto es que por más inverosímil que suene, la mala energía que los demás depositan sobre nosotros puede hacer estragos en nuestra salud mental y hasta en la física. Trata en lo posible de alejarte de ellos.

Querer agradar a todos. En cada lugar y situación de la vida habrá personas con las que tengas afinidad y otras con las que no. Ten en cuenta que es imposible agradar a todos, e intentarlo es muy agotador. No todas las personas piensan del mismo modo ni les gusta lo mismo. En todos lados encontrarás con quienes puedas conectar y con quienes sientas que no hay nada por compartir; pero cambiar tu forma de ser según quien tengas adelante es la mejor manera de perder tu honestidad e identidad. ¿Qué pasa si no les agradas a todos? Nada, simplemente estarás rodeado de la gente correcta para tu vida.

Por. GGBA

Fuente: http://noticias.universia.edu.ve/cultura/noticia

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