Cada 12 de febrero, desde el año 1947, se conmemora en nuestro país el Día de la Juventud, en honor a los jóvenes del Seminario y de la Universidad de Caracas que se sumaron al conflicto bélico, lucharon, murieron y vencieron en la Batalla independentista de La Victoria, ganada en 1814 por el integrante de las fuerzas republicanas, José Félix Ribas, quien se enfrentó a las fuerzas realistas al mando de Francisco Tomás Morales y José Tomás Boves.

Muchas madres se opusieron a que sus hijos participaran pues sabían que probablemente no regresarían, ya que además de inexpertos eran muy chicos: tenían de entre a 12 a 20 años. Cuando el triunfo parecía imposible, por la desventaja numérica de las fuerzas republicanas, apareció en escena Vicente Campos Elías, aliado de Ribas con un refuerzo de 220 jinetes. Unos cien patriotas murieron y el triunfo se adjudica a la juventud que peleó ese 12 de febrero de 1814. En todo el país se llevan a cabo actos conmemorativos, sobre todo en la ciudad de La Victoria, estado Aragua.

El país necesita de los jóvenes

La Venezuela actual, en medio del conflicto y más allá de las posiciones políticas particulares, necesita de la juventud para construir un mejor futuro, donde no exista división y el bienestar sea una meta común. Para llegar a ese punto, hace falta superar obstáculos y que los jóvenes venezolanos generen alianzas con sus pares en otros países de la región de América Latina, como una manera de promover emprendimientos que contribuyan a solventar las deficiencias que forman parte de la crisis venezolana.

Es importante sembrar un interés amplio entre los jóvenes acerca del espacio público y el papel de cada uno como ciudadanos, ya que la mejor garantía de no repetir una crisis como la que atraviesa Venezuela recae en tener ciudadanos conscientes de la responsabilidad que tienen en el ejercicio de la incidencia, la participación y la contraloría social; esto evitará a largo plazo la complicidad a través de la indiferencia y contribuirá al reconocimiento mutuo, evitando la polarización.

Venezuela es el sitio perfecto para aplicar nuevos emprendimientos, experimentos, sueños por hacerse realidad que generen bienestar a las poblaciones, sobre todo en las zonas más deprimidas. Esto representa una oportunidad irrepetible para contribuir al futuro de un país que tiene mucho potencial. Los jóvenes de Venezuela por lo general comparten las mismas creencias y el mismo pensamiento; creen en la globalización como herramienta para comunicarse, trabajar y siempre quieren innovar. Son una generación llamada a ser líderes integrales y definir un mejor futuro para el mundo.

Por: GGBA

Fuentes: http://noticias.universia.edu.ve – www.panorama.com.ve – http://www.voicesofyouth.org

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